Dr. Ricardo Tejeida Padilla[1]
IPN, Sección de Estudios de Posgrado e Investigación
Programa de Ingeniería de Sistemas
Desde los filósofos griegos se vislumbró la necesidad de un paradigma que permitiera llegar a una síntesis dialéctica entre métodos cuantitativos y cualitativos, considerándolos no como opuestos sino complementarios; es decir el enfoque sistémico.
El paradigma sistémico propugna la necesidad de no limitarse a explicar y comprender el fenómeno, sino que además se deben provocar cambios encaminados a mejorar la situación o el sistema. Centra su objetivo en la aplicación de los conocimientos para transformar la realidad. Dentro de la Teoría General de Sistemas se contemplan varias propiedades importantes de los sistemas, una de ellas es la evolución. La evolución, como propiedad de los sistemas, es un hecho tangible a distintas escalas, espaciales y/o temporales en el que los sistemas sufren una transformación progresiva. En el proceso evolutivo existen "formas intermedias estables" fuertemente evolutivas que posibilitan bifurcaciones (saltos evolutivos), a su vez facilitadores de esos procesos.
Después
de la aparición del hombre, los procesos cognitivos tanto a nivel individual
como a nivel grupal marcaron las etapas evolutivas. Quizás en este momento, la
siguiente etapa evolutiva del hombre, sea la evolución dirigida al conocimiento de sí mismo y a la realización de la
autotrasendencia. Esta etapa es
inherente a los sistemas de actividad humana (organizaciones) que se
desarrollan como unidad consciente.
Otra propiedad no menos importante es la entropía. La entropía como concepto de termodinámica ha pasado a formar parte del lenguaje de sistemas indicando el grado de desorden de un sistema. La entropía se puede considerar como la pérdida progresiva de las relaciones que forman un sistema, que bien puede ser una organización.
Para
lograr dirigir a los sistemas de
actividad humana a un mayor nivel de complejidad y eficacia se hace necesario contemplar su entropía y evolución.
Estas dos propiedades se mantienen en una relación de interacción mutua y
afectan en buena medida a los sistemas afectando su equilibrio viable y su
trascendencia.
En el avance de esta investigación, se discuten las aplicaciones potenciales de los conceptos de entropía y evolución en una nueva teoría propuesta para la administración llamada: “Teoría Exelíxica de las Organizaciones”
Palabras clave: entropía,
evolución, organizaciones, administración
Since the
Greek philosophers was glimpsed the necessity of a paradigm that allowed to
establish a dialectical synthesis among quantitative and qualitative methods,
considering them complementary; that is to say the systemic approach.
The
systemic paradigm includes the necessity to explain and to understand the
phenomenon and incorporate changes to improve the system. This paradigm centres
its objective in the application of the knowledge to transform reality. The
General Systems Theory studies several important properties of the systems, one
of them is evolution. Evolution, as a property of the systems, is a tangible
fact observed at a different space and temporary scales with a progressive
transformation. In the evolutionary process there are stable and unstable
intermediate forms that facilitate bifurcation (evolutionary jumps), producing
the emergency of new attributes.
After the
human appearance, the cognitive/learning processes marked the evolutionary
stages. Maybe at this time, the humanity's following evolutionary stage could
be the evolution directed to the knowledge of itself and to the realisation of
the selftrasendance; that stage is inherent to the human activity systems that
are developed as a conscious unit.
Another,
not less important property is entropy. Entropy as a concept of thermodynamic
has become a part of the systems language indicating the degree of disorder and
disorganisation of a system. Entropy can be considered as the progressive loss
of the relationships that form a system that can be a human activity
system.
To be
able to direct the human activity system at a bigger level of complexity and
effectiveness, it is necessary to contemplate its entropy and evolution. These
two properties stay in a mutual interaction relationship, and they considerably
affect the systems viable balance and transcendence.
Because
this paper is a preliminary advance of an ongoing research, we will propose the
potential applications of the entropy and evolution concepts, in search of a
new theory in management science named: “Exelexic Theory of Organisations”.
Keywords: entropy, evolution, organisations,
management
En el mundo científico y en especial en las ciencias humanas se atraviesa por momentos en los que es difícil de explicar el comportamiento del hombre con las estructuras metodológicas heredadas del positivismo a la naturaleza dialéctica. Existe la presencia de una nueva dimensión en la revalorización de lo humano, con consecuencias en los planos epistemológicos y metodológicos. Este énfasis se inscribe en el debate que, sobre el papel protagónico de los paradigmas en la producción del conocimiento científico, impulsó con fuerza y novedad Thomas Kuhn. Su planteamiento sobre el avance de la ciencia en "zig-zag", refiriéndose, explícitamente, a las dudas, discontinuidades e incertidumbres manifiestas ante la aparición de un nuevo descubrimiento, constituye un interesante proceso pleno de complejidad.
Lo anterior supone nuevos modos de hacer y pensar la ciencia y sobre la ciencia que van tomando cuerpo de paradigma diferencial (o matriz disciplinar en términos kuhnianos), consecuente con la nueva postura del hombre como sujeto-objeto de conocimiento científico y de sus inseparables vínculos relacionales con el entorno que lo rodea.
El desplazamiento y gradual sustitución del modelo positivista en la investigación de lo social guarda estrecha unión con la naturaleza ontológica de lo humano como objeto de conocimiento y con el re-pensar el modelo axiomático de la ciencia clásica en cuanto a su impropiedad e inadecuación (Martínez, 1999) en disciplinas, cuya naturaleza compleja, las aleja del carácter lineal de otras. El hecho de que el comportamiento de lo social no es absoluto sino relativo, explica la manifiesta incapacidad del modelo positivista para comprender y abarcar, en su justa dimensión, los cambios y transformaciones sociales. La pretensión de universalidad epistemológica y metodológica puede convertirse así en un mito.
El paradigma científico-positivista centra su filosofía de la ciencia en lo que se dio en llamar la teoría verificacionista del significado. Newton y Descartes fueron sus principales exponentes (se le conoce como paradigma newtoniano-cartesiano), a Descartes se debe el dualismo absoluto mente-materia. Pudiera afirmarse que se privilegiaba a un único mundo compuesto por elementos y relaciones fijadas por las leyes de la lógica clásica (Najmanovich 2001), esta postura se radicalizó de tal manera que ha dominado la cultura a lo largo de varios siglos y aún cuando se observa la presencia de un paradigma emergente, las universidades y centros de estudios de las ciencias actuales han enfrentado serias dificultades en el terreno episte-metodológico para adaptarlo y formalizarlo.
Ladrier (1978) expone la evolución que la ciencia ha sufrido desde la modernidad constituyéndose en una actividad institucionalizada, pragmática y transformada en factor de poder político. El mismo autor, aludiendo a la ciencia dice, "cuando haya perdido todo contacto con sus raíces especulativas, estará completamente agotada", con lo que confiere a la ciencia el papel de saber salvador y liberador de falsas creencias, enmarcándola en una concepción hermenéutica. Esta concepción no supone teorías que repiten la realidad observable sino las etapas constitutivas de la manifestación.
Desde los filósofos griegos se vislumbró la necesidad de un paradigma que permitiera llegar a una síntesis dialéctica entre métodos cuantitativos y cualitativos, considerándolos no como opuestos sino complementarios; es decir el enfoque sistémico. Platón decía: “Si yo encuentro alguien capaz de ver las cosas en su unidad y en su multiplicidad, he ahí el hombre del que seguiré su huella como a un Dios”. El término de sistemas fue utilizado desde los filósofos griegos presocráticos y posteriormente fue formalizado por Ludwing von Bertalanffy (1901-1972) en su Teoría General de Sistemas (TGS) (Bertalanffy, 1976), definiendo el concepto como un conjunto de elementos interrelacionados entre sí con un propósito. En el paradigma sistémico se propugna la necesidad de no limitarse a explicar y comprender el fenómeno en estudio sino que además debe introducir cambios encaminados a mejorar la situación o sistema. Centra su objetivo en la aplicación de los conocimientos para transformar la realidad. Dentro de la TGS se encuentran varias propiedades importantes de los sistemas, una de ellas es la evolución. La evolución se define como la trascendencia de los sistemas por medio de su transformación progresiva con La evolución, como propiedad de los sistemas, es un hecho tangible a distintas escalas, espaciales y/o temporales. En el proceso evolutivo existen "formas intermedias estables" fuertemente evolutivas que posibilitan bifurcaciones (saltos evolutivos), a su vez facilitadores de esos procesos.
En la
materia viva, hasta el período geológico conocido como Cámbrico, la evolución
fue lenta, pero dada la aparición de formas intermedias estables, los seres
vivos colonizan todos los nichos potencialmente habitables y continúan su
proceso de diversificación de nuevas formas. En los procesos cognitivos,
ciertas operaciones se constituyen como formas intermedias estables,
propiciatorias de logros en ese sentido (Simon ,1979).
Otra propiedad no menos importante es la entropía. La entropía como concepto de la termodinámica ha pasado a formar parte del lenguaje de sistemas indicando el grado de desorden de un sistema.
La entropía se puede considerar como la pérdida progresiva y no recuperable de las relaciones que forman un sistema, que bien puede ser una organización.
Estas dos propiedades se mantienen en una relación de interacción mutua y afectan en buena medida a los sistemas, afectando su equilibrio viable y su trascendencia.
JUSTIFICACIÓN
En la actualidad, existen pocos conceptos sistémicos que consideren a la administración como una ciencia, arte y profesión que opera sobre totalidades.
Los conceptos de entropía y evolución dotarán a la administración de 2 generalizaciones teóricas útiles principalmente en la planeación y en la toma de decisiones.
OBJETIVOS
Objetivo general
Elaborar los conceptos de entropía y evolución como constructos generales propios de la teoría de la administración.
Objetivos específicos
v Reunir la información pertinente para elaborar los conceptos (constructos).
v Construir un modelo conceptual de la relación entre los dos conceptos.
v Incorporar los dos conceptos a la teoría general de la administración.
La entropía en las
organizaciones
La entropía en su origen, como concepto de termodinámica, ha pasado a formar parte del lenguaje de sistemas indicando el grado de desorden de un sistema. El proceso entrópico se puede considerar como la pérdida progresiva de las relaciones que forman un sistema, que bien pueden ser las relaciones dentro de una organización.
En
general se puede decir que todo sistema está sujeto al proceso de entropía, por
medio del cual va pasando de estados más ordenados a estados menos ordenados y
finalmente al caos. Así, toda entidad, incluyendo a todo sistema y
organización, está sujeta a la ley de la entropía como ley universal. En conjunto, la ley de la entropía con las
otras leyes de esta categoría, conforman el marco de leyes fundamentales, que
hacen posible el nacimiento y
desarrollo, de todas las entidades que existen en el universo, ya sean
éstas naturales o diseñadas por el hombre.
Todo sistema concreto efectúa intercambio de materia, energía e información con su entorno todo el tiempo, de este intercambio resulta el proceso de entropía que afecta al sistema (Zahng, 2002, 3). La organización se puede considerar como un sistema viviente que es capaz de reaccionar con el medio que le rodea para poder mantener la función que cumple el propósito de su creación y mantenerse en equilibrio viable.
Desde el
primer momento de su existencia, la organización esta sujeta a la entropía, lo
cual la lleva al proceso de deterioro paulatino y siempre creciente.
Obviamente, si se vigila la entropía, se puede llegar a controlar dentro de
ciertos límites y modificar el ciclo de vida de la organización.
Si bien
es cierto que la organización puede tomar recursos de su entorno para evitar el
deterioro, no lo puede hacer por sí misma sino que este proceso tiene que ser
iniciado y conducido por los propios elementos humanos que administran la
organización o por agentes externos. Cuando la dirección de una organización es
cerrada (sin contemplar el entorno), el fenómeno de la entropía la va
deteriorando hasta extinguirla.
Si se
desea mantener la identidad y el desarrollo de la organización, es necesario
que sean tomados recursos contenidos en el medio donde está inmersa, tales
recursos como son tecnología de innovación, procedimientos de mayor
efectividad, financiamientos, elementos humanos de alta calificación, etc.;
pueden detener el deterioro o bien restaurar el orden degradado, es decir,
contrarrestar los efectos de la entropía y así prolongar la vida útil de la
organización.
Los
recursos y procesos requeridos para evitar el deterioro de la organización y,
en general de cualquier sistema abierto, se les conoce como neguentropía y
provienen del entorno o bien de los resultados del funcionamiento a través del
proceso de la retroalimentación.
El
considerar los medios para mantener activa la organización se requiere, como
primer paso, llegar a conocer el estado entrópico de la organización.
Para los
sistemas vivientes no se han desarrollado todavía procedimientos precisos para
medir la entropía, más que nada por la enorme variedad de sistemas con
características sumamente diferentes, sino solamente se han dado
aproximaciones. Por ejemplo se propone medir la entropía en los sistemas
económicos como la relación entre capital y las transacciones por unidad de
tiempo, otra vez, como analogía con los sistemas termodinámicos (Goldrat en
Badillo & Orduñez, 2003, 3).
En esos procesos de cambio de
energía, orden e información hay pérdidas no recuperables, lo que va disminuyendo
la capacidad para que el sistema organizacional realice las funciones que le
corresponde desarrollar. La concentración de energía, el orden mayor y la
suficiente información van disminuyendo cada vez que se van alcanzando nuevos
estados para el sistema, hasta que finalmente desaparecen (se pierde totalmente
la utilidad de la energía, el orden requerido y la utilidad de la información).
Este proceso de cambio es totalmente natural, siempre en la misma dirección y
siempre se lleva a cabo.
En los sistemas de actividad humana, este proceso de cambio se refiere al orden o de estructura organizacional. Esto es, la organización durante su vida activa va pasando por varios estados, en cada uno de los cuales está cambiando su organización estructural siempre de más a menos. Si se le permite funcionar por sí misma sin una administración eficaz, poco a poco va perdiendo su capacidad de llevar a cabo sus funciones propias.
También, la entropía de la organización se interpreta como el deterioro que exhibe la organización después de un cierto período de actividad, lo que le resta capacidad de ejercer las funciones que se fijaron en su formación. En las organizaciones industriales este fenómeno se aprecia en varios aspectos, entre los que se puede mencionar la imposibilidad para cumplir los objetivos y metas planeados, pérdida de competitividad, de calidad, de ventas, de credibilidad y de algunos otros más. Afortunadamente, es posible detener o por lo menos disminuir este deterioro, y de esta manera mantener la permanencia de la organización con éxito.
Desafortunadamente, no existen a la fecha procedimientos específicos para medición de la entropía organizacional, lo que es una contrariedad, pues su conocimiento en alguna etapa es útil para tomar acciones correctivas y así detener el deterioro. Sin embargo algunos indicadores pueden ser adoptados para aproximarse al conocimiento del estado entrópico de la organización. Dependiendo del tipo de organización se seleccionan los indicadores propios, ya que no es posible considerar los mismos indicadores para toda clase de organización.
Se debe hacer un seguimiento estadístico del o de los indicadores seleccionados, y al comparar valores de un estado a otro (de un tiempo a otro) de la misma organización, se podrá determinar la tendencia que tiene el deterioro. A partir de esa estimación se podrán tomar las medidas que se consideren necesarias para conservar en mayor tiempo la existencia de esa organización con el éxito deseado.
Dentro de las organizaciones inventadas por el hombre, en este momento podemos citar el ejemplo, de las organizaciones industriales para llevar a cabo mediciones de entropía. “El control de desempeño que se sigue en una organización industrial, nos conduce a pensar que los indicadores más idóneos para estimar el estado entrópico de las organizaciones, son sugeridos por la práctica contable y financiera que se sigue actualmente en esos ámbitos durante los periodos de gestión, y que las mantienen activas para cumplir en buena medida los objetivos y metas que se plantean. Los indicadores que a nuestro juicio pueden ser considerados, son los siguientes:
La combinación de algunos de los indicadores anteriores mejora la percepción de la condición entrópica de la organización y su grado de desorden” (Badillo & Orduñez., 2003,6).
Al conocer la condición entrópica en la organización, es evidente que se requieren llevar acabo las acciones correctivas pertinentes para garantizar la sobrevivencia del sistema, su adaptación al entorno y su mantenimiento en equilibrio viable. Al llevarse acabo se considera que el sistema evoluciona.
Con fundamento en lo expuesto anteriormente podemos decir que la entropía como concepto en la administración puede tener diversas aplicaciones, tal es el caso de teoría de la decisión, el análisis de negocios, procesos de decisión, diseño de organizaciones, entre otros.
En el presente existimos dentro de un medio ambiente en donde la complejidad y la heterogeneidad de los cambios parecen ser una constante, hablar del futuro significa hablar de sobrevivencia, por ello se necesita una visión que permita superar las necesidades inmediatas así como las demandas futuras que den un porvenir deseado.
Anteriormente el pasado histórico se contemplaba como una serie de eventos relacionados entre sí en función casi del tiempo transcurrido. En la actualidad, por medio del desarrollo de técnicas novedosas que facilitan el análisis retrospectivo de la historia, como al aceleramiento de la insurgencia, comunicación, interacción de rupturas en su secuencia, no solo somos más conscientes de ellas sino que las identificamos como la quinta esencia paradigmática que subyace en la llamada Evolución.
Autores que defienden la teoría creacionista cuestionan la validez de la teoría de la evolución mostrando argumentos, como la inexistencia de etapas intermedias en la secuencia evolutiva del hombre, o la generación espontánea de la autoconciencia, entre otros argumentos. A través de la historia el evolucionismo y el creacionismo se han considerado como antagónicos. Sin embargo, con la evidencia hasta ahora encontrada y con respeto a las creencias individuales, estas dos visiones se pueden considerar no como opuestas sino como complementarias haciendo uso de la complementariedad sistémica, ya que los dos conceptos forman parte de un sistema de nivel jerárquico superior, que es la evolución del universo.
La Evolución se refiere comúnmente a los
procesos biológicos de desarrollo causados por la dinámica de la Biosfera en el
planeta tierra. El descubrimiento de los estados sucesivos desde entidades poco
desarrolladas hasta entidades altamente desarrolladas, cuyo último exponente es
el ser humano en todas sus complejidades actuales. Las primeras investigaciones
fueron realizadas por el científico Charles Darwin en el siglo XIX. Otros
científicos como Boulding, Chardin, Capra, etc., han considerado el concepto
más allá de esos límites biológicos, para abarcar el desarrollo de todas las
cosas y así tomar en cuenta una cadena de eventos sucedidos desde la existencia
de lo más simple hasta la existencia de lo más complejo (Badillo & Orduñez,
2001, 6).
La evolución conduce a la aparición espontánea de sistemas de una complejidad cada vez más alta: de partículas elementales, vía los átomos, las moléculas, las células vivas, el organismo multicelular, las plantas, y los animales a los seres humanos, a la cultura y a la sociedad. Esto nos da una vista de la historia de la evolución como clase de progresión hacia una complejidad más alta de los sistemas (no obstante esencialmente imprevisible y con puntos encontrados). Theilard de Chardin refiere que en la evolución no solo se aumenta la complejidad en el sistema sino también su eficacia.
Aunque el incremento de la complejidad durante la evolución no es universal (muchos sistemas se desarrollan hacia una simplicidad más alta), aparece como el factor más llamativo de una perspectiva a largo plazo. La mayoría del tiempo, este aumento de la complejidad, y la evolución en general, ocurre algo lentamente o continuamente, pero durante ciertos períodos la evolución acelera espectacularmente. Esto da lugar a los cambios que de una perspectiva a largo plazo se pueden ver como acontecimientos trascendentales, separando tipos discretos de organización. Cada vez que un nivel más alto del control o de la organización se ha convertido decimos que ha ocurrido una bifurcación.
Por medio
de estas bifurcaciones podemos clasificar, de manera resumida, el proceso
evolutivo en cuatro etapas:
1. Estructural o no viviente: los progresos que ocurren antes del origen de la vida, es decir la aparición de complejidad fisicoquímica: la gran explosión, espacio y tiempo, energía y partículas, átomos y los diversos elementos, moléculas hasta los polímeros orgánicos y estructuras disipantes simples.
2. Biológica o viviente: el origen de la vida y del desarrollo posterior de los aspectos específicamente biológicos de él: DNA, reproducción, autopoiesis, procariotes contra los eucariotes, multicelularidad, reproducción sexual, la especie.
3. Consciente-cognoscitiva: el origen de la mente, la organización cibernética, conciencia básica, partiendo de reflejos simples a los sistemas nerviosos complejos, aprendizaje y pensamiento.
4. Psicosocial el desarrollo sistemas sociales y culturales: comunicación, cooperación, sistemas morales, memes, trascendencia dirigida (evolución consciente).
Aunque la
mayoría de las bifurcaciones, ocurridas secuencialmente dentro de cada etapa
principal, emergen en el orden en que se presentan, existe también interacción
esencial entre las categorías. Por ejemplo, la comunicación y la cooperación
entre los organismos (etapa social) ocurren antes de que emerja el pensamiento
racional (etapa consciente-cognoscitiva), y está en una relación positiva mutua
de la regeneración con esa transición cognoscitiva. Semejantemente, la
reproducción sexual de la etapa biológica aparece en paralelo a la aparición
los reflejos (cognoscitivos) y las influencias en el aspecto de la cooperación
social vía su formación de las agrupaciones de la familia (Heylighen, F. 2004).
Autores
en la ciencia de los sistemas (Axelrod,1984; Capra,1980; Corning,1983; Davies,
1988; Laszlo, 1987; Miller,1995; Morin,1992; Wilbert, 1998-2000) han llegado a
principios básicos que se manifiestan en las 3 etapas, consideradas por ellos, como
grandes bifurcaciones en la evolución sistémica: Fisiósfera, Biósfera y Consciósfera.

Figura 1. Bifurcaciones
en la evolución
Elaboración
propia
La
identificación de los puntos en donde se da la emergencia de nuevos
atributos se puede lograr mediante un
buen análisis histórico, sin embargo se
convierte en algo muy difícil para
lograrlo en hechos futuros. A pesar de ello se han llegado a formular supuestos
generales acerca de ello.
De las observaciones, reflexiones y experimentos realizados por científicos, filósofos e intelectuales (Capra,1985,33) en general, se han llegado a postular los siguientes supuestos:
a) Todo lo que existe, está en permanente dinamismo, esto es, todas las entidades están en continuo cambio.
b) Las cosas existentes están sujetas, por virtud de ese dinamismo, a un proceso de evolución sistémica.
c) Los cambios que suceden en el universo están relacionados con cambios de energía.
En observaciones posteriores al descubrimiento
de Darwin, realizadas por Chardin y Boulding y de acuerdo a los supuestos
anteriormente señalados, puede infererirse que todo lo existente tiende a
evolucionar, y como extensión se deduciría que las entidades (materia y
energía) que formaron el globo terráqueo evolucionaron, así como que también se
pudiera esperar, una etapa nueva evolutiva posterior a la del hombre actual,
naturalmente en alguna naturaleza que no es
posible de definir (Boulding,1956,. Cap.3 en Badillo & Orduñez,
2003, 3).
La nueva etapa es la evolución consciente y
refiere a la conciencia, la cual se encuentra en las dos últimas etapas de la
evolución; conciencia como ser autónomo y como ser social.
Las opiniones
de Chardin acerca de la conciencia se refieren, en parte, a dos ideas de Henri
Bergson, quien negaba que la materia no viviente estuviese sujeta a evolución y
afirmaba que esta última es divergente, resultando en un progresivo aumento en
las formas diversificadas de vida. Teilhard negó ambas opiniones. Mantenía, en
cambio, que la materia no viviente es profundamente histórica.
Mucho antes de que emergieran los seres vivos, la materia ya estaba sujeta a una ley de complejificación, o sea a una ley que causaba que se volviese cada vez más compleja, lo cual la llevaba, a través de una tendencia continuada e irreversible, hacia organizaciones crecientemente complejas pero también más eficaces.
La última criatura que emergió de ese proceso convergente es la humanidad, con su capacidad para el pensamiento consciente de ser consciente (autoconciente).
Conforme a la evolución consciente, el pensamiento se puede entender como la capacidad de controlar la producción, la reproducción y la asociación de memes en las mentes de seres humanos. Las sociedades de alto nivel evolutivo son marcadas generalmente por la cultura, que se puede definir simplemente como modelos que se heredan entre los organismos de una manera no genética. Podemos definir tal información como no genética, cuando es llevada entre la gente, como memes. Los memes, similares a los genes, experimentan un tipo de la variación y de la selección de evolución, caracterizado por mutaciones y las recombinaciones de ideas, por su separación y reproducción o retención selectiva.
Lo qué sigue es la posibilidad de evolución a nivel memético. La aparición del pensamiento humano marca el aspecto de un nuevo mecanismo de la evolución: esfuerzo humano consciente en vez de la selección natural. La variación y la selección necesaria para el aumento de la complejidad de la organización de la materia ahora ocurren en el cerebro humano; llega a ser inseparable de los actos del ser humano (Heylighen, 2004,6).
Así la aparición de la inteligencia humana, de la evolución memética y de la evolución consciente precipitó un futuro, actualmente en curso, que es la integración de la gente en sistemas de actividad humana. Los sistemas de actividad humana son organizaciones humanas diferentes de sociedades de animales debido a la capacidad del humano de crear lengua. El lenguaje tiene dos funciones: comunicación entre los individuos y modelar de la realidad. Estas dos funciones están, en el nivel de la integración social, análogas a los del sistema nervioso en el nivel de la integración de células en un organismo multicelular. El cuerpo de una sociedad son todas las personas integradas a ésta más las cosas hechas por ella. Su "fisiología" es la cultura de la sociedad y su fin la autotrascendencia.
En Latinoamérica
la evolución consciente se ha tratado desde hace más de 70 años. Actualmente,
en Argentina existe una fundación que trata la evolución consciente y su
fundador la postuló como una nueva ciencia llamada logosophía. La palabra, constituida por dos voces griegas para
las cuales el autor seleccionó los significados verbo creador o manifestación
del saber supremo (Logos) y ciencia
original o sabiduría (Sophia),
designa una nueva ciencia, creada en 1930 por el pensador y educador argentino
Carlos Bernardo González Pecotche (1901-1963), conocido también como Raumsol
(Logosofía, 2004).
Con el método que le es propio, la Logosofía lleva al hombre al conocimiento de sí mismo y a la autotrasendencia través del proceso de evolución consciente. Revela la existencia en el ser de un sistema mental compuesto de dos mentes: la superior, que atiende lo relacionado con el mundo metafísico (incumbencia del espíritu) y la inferior que comprende las actividades intelectuales y físicas comunes (incumbencia del alma).
Ya sea con el nombre de logosofía o de evolución consciente, actualmente varios autores consideran que este fenómeno es el siguiente paso en las etapas evolutivas del hombre.
Después de que se establecieron los eventos revolucionarios en la evolución, el primero con el surgimiento del hombre en la escena evolutiva, el segundo con la evolución cultural, vino el tercer evento con la revolución de la consciencia evolutiva, en donde llegamos llegar a ser responsables del diseño evolucionario del espacio y de nuestra propia evolución (Banathy, 2003,309).
La
evolución consciente es la siguiente etapa del desarrollo humano y el propósito
de la misma es aprender como “ser responsables de la dirección ética de la
evolución ya que en nuestros días la humanidad ha ganado poderes de codestrucción
de nuestro mundo” (Hubbard,2003,360).
Como
conclusión podemos decir, que la
evolución consciente contemplada a un nivel holónico, estudia el potencial de
la humanidad de desarrollar una relación resonante dentro de las partes de sí
mismo, con el planeta, y con el cosmos.
MARCO TEÓRICO
La
filosofía y la ciencia surgen de una misma fuente: los intentos del hombre por
comprender el mundo. El mundo no es sencillo y no hay una explicación universal
para todos los fenómenos. Sin embargo, los filósofos griegos se dieron cuenta
pronto que algunos fenómenos podían entenderse y por lo tanto predecirse.
Fueron los primeros en vislumbrar una visión de ver las cosas y dar los
primeros pasos hacia el paradigma emergente: el “pensamiento de sistemas”.
Veamos un breve recorrido de su pensamiento y su contribución a la ciencia.
Tales
fundó en Mileto la escuela filosófica ahora conocida como “ presocrática “, que formula un número de
cosmologías en forma de especulaciones razonadas acerca de la naturaleza de las
cosas, a lo que se conoció como filosofía natural de Ionía. Anaximandro y
Anaxímenes, iónistas también, formularon la creación de mitos racionales acerca
del universo, el primero creándolos y el segundo haciendo una discusión crítica
de ellos.
Tiempo
después Heráclito afirmó “todo es flujo”,
y Parmínedes arguyó “ nada cambia”, los sentidos nos engañan y la
observación es inferior al argumento lógico. Parmínedes y sus seguidores
tuvieron argumentos pero no evidencia para esta visión. Lo importante de este debate es el hecho de que a partir de
los filósofos eleáticos provino una conclusión metodológica, al igual que con
Heráclito, el criterio para la realidad es el discurso racional, y que la condición
para éste es que “lo que no se puede
formular sin contradicción, no puede ser”(Warkosfky,1968,35).
Empédocles
estableció al aire como de los cuatro elementos
principales (Tierra, Aire, Fuego, Agua),
por medio de experimentos con vasijas llenas de agua mostró que ocupaba
espacio y ejercía presión. Generó respuestas para “los tres problemas centrales
de la ciencia griega”: ¿Cuáles son los principios estables detrás del flujo?,
¿Qué proceso es el responsable de los cambios? ¿Qué órganos controlan este
proceso?(Toulmin & Goodfield,1962,10).
La
tradición del atomismo fue una contribución importante de Empédocles y ha sido
reinterpretada a lo largo de la historia de la ciencia. Por su parte, el ioníco
Demócrito propuso un mundo hecho de átomos eternos, de diferentes tamaños y
formas, con vacío entre ellos. Otra contribución al atomismo, provino de una
corriente distinta de pensamiento griego: “la tradición religiosa de los
pitagóricos” en diferencia con el materialismo de los ionistas. Pitágoras fundó
una secta religiosa al sur de Italia en Crotón. Su religión contenía reglas que
derivaban de tabúes primitivos y mezclado con ellos, desarrollaron las
matemáticas en la forma de argumento deductivo demostrable (Dean,2004,3). Su
concepto principal era que el universo podía expresarse matemáticamente. El
átomo para ellos era el “número”, las relaciones matemáticas remplazaban los
procesos físicos y la contemplación de la matemáticas aseguraba la pureza de
las almas de los hermanos.
Más
tarde, en el campo de la medicina, Hipócrates emplea el empiriscismo como
principio de la ciencia. Sus escritos insisten en lo que se puede identificar
como el método inductivo. Farrington (1944)
identifica en las doctrinas hipocráticas la primera emergencia de la
ciencia positiva.
Después
de este pasaje histórico, en donde se formularon muchas componentes de la
perspectiva científica, viene un cambio
de énfasis distinto: “El pensamiento de sistemas”. El cambio de énfasis
comienza con Sócrates maestro de Platón. Su preocupación fue el comportamiento
del hombre en la Tierra y la búsqueda
del conocimiento mediante preguntas y respuestas, lo que conocemos como método
dialéctico (socrático) que es una contribución importante al método científico.
Para Platón su mundo no fue de su gusto y mostró indiferencia para la ciencia de la
naturaleza. Su inspiración fue la
geometría que para él expresaba la perfección eterna del mundo de las ideas a
través de la expresión de sus certezas. La actitud de Platón hacia el mundo
material en última instancia fue muy valiosa pues ayudó a establecer la
creencia de que al expresar los funcionamientos en el mundo matemáticamente, se
da un paso más allá de la descripción cualitativa. Platón meditaba sobre la
base única de las cosas y su relación con lo existente: “Si yo encuentro
alguien capaz de ver las cosas en su unidad y en su multiplicidad, he ahí el
hombre del que seguiré su huella como a un Dios”.
Aristóteles,
alumno de Platón, tomó como paradigma básico lo que él vio como el desarrollo
dirigido de las ciencias vivientes. A diferencia de su maestro,
Aristóteles concluyó que las ideas no
existían de manera separada de su encarnación en objetos del mundo (Checkland,
1993, 46). Por el contrario los objetos exhibían un esfuerzo por alcanzar su fin
verdadero (telos), y el final encarnado o entelequia, era el objeto de estudio
científico. Hizo del análisis teológico el método de la ciencia, cuando lo
aplicó tanto a fenómenos físicos como a los biológicos.
A lo largo de los siglos los científicos fueron desarrollando estrategias para entender los problemas que plantea la naturaleza y quedar razonablemente seguros de que las respuestas eran correctas. ¿Cómo podía decidirse si la respuesta propuesta era correcta? Al menos desde el Renacimiento esta decisión se toma por medio de la experimentación, esto es, del contraste de la teoría con los sucesos naturales. Por tanto, para que un problema planteado sobre la naturaleza fuera exitosamente atacado por los científicos debía tener dos cualidades: ser suficientemente simple para poder ser entendido y ser suficientemente manipulable para poder experimentar.
Así, la
ciencia fue prosperando y sus objetos de estudio se fueron haciendo más
variados. Física, biología (botánica, zoología, etc.), geología, astronomía,
química y muchas otras ramas de la ciencia surgen y se dividen de acuerdo a los
problemas que se quieren resolver. La estrategia general del descubrimiento
científico es la determinación de la secuencia de los problemas por resolver.
En cada momento histórico, el número de problemas científicos reconocidos como
importante es bastante limitado. Los esfuerzos de los científicos de cada
generación se concentran en estos problemas y, en general, se producen avances
en la solución. Por supuesto, esta exposición es una sobresimplificación de la
manera en que la ciencia opera. En este trabajo no se pretende hacer grandes
teorías sobre el desarrollo de la ciencia, sino tener un contexto general de la
evolución de la misma. Para un verdadero tratamiento histórico se puede ver el
libro: La Ciencia en la Historia de John D. Bernal (1979).
Según
este esquema general, no es de extrañar que el estudio científico de los
problemas en las ciencias administrativas y sociales haya aparecido
relativamente tarde. La sociología moderna comienza probablemente con Comte a
mediados del siglo XIX y desde entonces la idea de usar matemáticas en ciencias
sociales ha sido seriamente considerada. Un primer esfuerzo notable en esa
dirección lo realiza Quantelet en 1835 con su propuesta de una física social,
que evolucionó más tarde hacia el análisis estadístico (Doreian,1990). Pero a
pesar de ciertos éxitos en el uso las matemáticas en ciencias sociales, ha
existido una ausencia muy general de su empleo, al menos hasta hace algunos años.
La razón
principal de esta ausencia es, sin duda, la dificultad de comprender todas las
variables involucradas en los fenómenos sociales y crear modelos razonables de
esta realidad. Se argumenta, así que los fenómenos sociales son complejos. De
hecho, no se ha creado aún un lenguaje de términos fundamentales que definan
las variables de estudio en estos fenómenos. Digamos, los equivalentes en la
física a los términos ‘posición’, ‘velocidad’, ‘fuerza’ y otros. Más aún, la
‘complejidad de la vida social’ se refleja también en la dificultad de medir
las variables relevantes ya definidas. Conceptos como ‘alienación’ o
‘violencia’ son difíciles de definir y por supuesto más difíciles de medir
(Morin, 1996, 35).
Los modelos tradicionales presentan limitaciones para la
explicación de fenómenos en donde interviene el hombre. Esto ha provocado lo
que podría ser la emergencia de un paradigma al que algunos autores denominan
“paradigma para el cambio” (De Miguel, 2003, 7), se trata del “paradigma
sistémico”. El paradigma sistémico se caracteriza por sintetizar de los
paradigmas tradicionales. Se asume la posibilidad de llegar a una síntesis
dialéctica entre métodos cuantitativos y cualitativos, considerándolos no como
opuestos sino complementarios y se propugna la necesidad de no limitarse a
explicar y comprender el fenómeno, sino que además introducir cambios
encaminados a mejorar el sistema. Centra su objetivo en la aplicación de los
conocimientos para transformar la realidad.
En el
campo de la administración donde al parecer no existe un acuerdo en el uso de
los métodos, es donde el paradigma sistémico
resulta de gran ayuda en el estudio de fenómenos complejos al sintetizar los métodos cualitativos y
cuantitativos en una visión complementaria y holística.
Entropía
La entropía es un concepto de la termodinámica que es una rama de la física que estudia fenómenos en los que interviene el calor. La palabra entropía fue utiliza da por Clausius en 1850 para calificar el grado de desorden de un sistema (Atkin,1992,7) .
Cuando se habla de entropía junto a ella aparecen conceptos como desorden, orden, número de estados, irreversibilidad, espontaneidad, información, neguentropía, entre otros.
En términos científicos, el desorden viene dado por el número de estados en los que un sistema puede estar. Un sistema estará más desordenado que otro cuando el número de estados diferentes en los que podemos encontrar al primero es mayor que los del segundo. En los procesos irreversibles aumenta la entropía del sistema y viceversa, si un sistema experimenta un aumento de entropía tras un proceso, éste es irreversible.
Observando el ambiente que nos rodea la espontaneidad implica irreversibilidad. Es decir, que si un proceso ocurre espontáneamente, sin aporte energético, no tiende a volver a la situación inicial, el proceso es irreversible. El proceso es lógico, ya que si ocurre espontáneamente es porque va a una situación más probable. Los procesos irreversibles implican un aumento de la entropía del sistema. Luego, si espontaneidad implica irreversibilidad, y ésta aumento de entropía: los procesos espontáneos conllevan un aumento de entropía.
En cuanto
a la neguentropía, la mejor manera de entender el concepto es oponiéndolo al
concepto de entropía, o sea, considerándolo como equivalente a la antientropía
es decir orden.
Si el estado de equilibrio es aquel estado de un sistema en el cual la entropía es máxima, pero es igualmente (como lo señala la mecánica estadística) el estado más probable, entonces cualquier estado improbable puede ser considerado como un estado neguentrópico.
Para los sistemas físicos se han logrado establecer procedimientos para medir la entropía. En los sistemas termodinámicos, debido a las contribuciones de Sadi Carnot, Prigogine, Boltzmann, Freyman y muchos otros más, la entropía se mide como la relación de la cantidad de calor transferido y la temperatura absoluta (Joules / oKelvin). En la mezcla de gases, por simple analogía, se considera la misma relación para medir la entropía y solamente se le agrega una constante para ajustar las unidades físicas (Zemansky,1990,35).
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La entropía en su forma más simple se define matemáticamente como:
Donde:
S= Entropía
E= Energía utilizada dentro del sistema
T= Temperatura con que se intercambia de fase
También se ha echado mano del campo de las probabilidades, considerando que hay siempre una probabilidad para que un sistema se encuentre en un uno de sus estados posibles, de tal manera que la entropía en un cierto estado es la suma de las probabilidades de todos los estados anteriores (Atkin,1992,12). Matemáticamente se define de la siguiente forma:
S= - Ks * pi * ln pi
Donde:
S= Entropía
pi = Probabilidad de ocurrencia de microestado i
Ks= Constante del sistema
La entropía también se manifiesta en los sistemas de información deteriorando o modificando el contenido del mensaje informático. Así se dice que el sistema de información pasa de un estado de suficiente información a un estado de escasa información (suficiencia a insuficiencia).
En la teoría de la comunicación o de la información, la entropía es un número que mide la incertidumbre de un mensaje. La entropía es nula cuando la certeza es absoluta. Este conocimiento resulta útil en la economía.
Cuando añadimos información a un objeto físico lo que estamos haciendo es ordenar de una forma determinada los elementos que componen el sistema de ese objeto. Si estamos tallando una piedra de sílex para convertirla en punta de flecha, estamos seleccionando (mediante la eliminación de las lascas) las partes de la piedra que mantienen un cierto orden; lo que caracteriza una punta de flecha, su simetría, triangularidad y borde afilado, es precisamente el orden de sus componentes. Ese orden es, precisamente, la información tecnológica (Martínez, 2004, anexo1). Cualquier cambio aleatorio que se produzca en la forma de la flecha tendrá un efecto de aumento de su entropía, es decir, de pérdida de orden y de la información que contiene.
Para el análisis de la información la formula se define como:
I =
-Ki * pi * log2 pi
I = Información
pi = Probabilidad de ocurrencia de la i-ésima
posibilidad
Ki= Constante del sistema
Economistas como Theil y Georgescu-Roegen han discutido el concepto. Henry Theil en su libro “Economics and information Theory” usa el concepto de entropía de una manera en donde le encuentra un número variado de aplicaciones (Theil, 1976).
El eminente economista Nicholas Georgescu-Roegen en su libro titulado “The Entropy Law and the Economics Process” resalta la importancia de la ley de entropía y hace referencia una que un buen administrador no puede quedarse sin un claro conocimiento de esta ley (Georgescu, 1971).
Los sistemas biológicos y económicos no son sistemas aislados. Ambos reciben el calor del sol. Por tanto, mientras reciban más energía que la que emiten, los sistemas económicos y biológicos podrán reducir su entropía. En palabras llanas, es decir, inexactas pero comprensibles de forma intuitiva, mientras haya un sol que caliente la biomasa podrá aumentar y el producto nacional bruto mundial podrá crecer (Martinez,2004,2).
Pero lo
que es cierto para el todo no es aplicable a las partes. Aunque la biomasa
humana esté aumentando, es posible que el sistema biológico de un individuo se
desorganice tanto que deje de vivir.
Podemos
decir que un ser vivo sano, una empresa o una locomotora funcionando
correctamente tienen entropía baja. Si aumenta el desorden en los componentes
del individuo, de la empresa o de la máquina, podemos decir que su entropía
está aumentando. Hay un cierto umbral, un cierto tamaño de entropía por encima
del cual el ser vivo muere, la empresa quiebra y la máquina deja de funcionar.
Como el ser vivo, la empresa o la locomotora no son sistemas aislados, podemos utilizar energía proporcionada por otros sistemas para corregir el desorden, es decir, para disminuir la entropía.
El concepto fundamental de la
entropía involucra un proceso de cambio, de energía en los sistemas físicos al
pasar de un estado de mayor concentración energética a otro estado de menor
concentración (desigualdad a igualdad), de orden en los sistemas no físicos al
pasar de un estado de mayor orden estructural a otro estado de menor orden
(organización a desorganización).
En su forma más elemental, la ley de la entropía expresa que toda entidad ya sea objeto, ente, cosa, cuerpo, sistema, organización, sociedad, etc., a partir de su nacimiento mismo, va pasando por diferentes estados en cada uno de los cuales va cediendo parte de la energía que le da coherencia, vitalidad, orden, etc., hasta llegar a un estado final, en el cual ésta energía se desvanece totalmente y por consiguiente la entidad deja de funcionar como tal (Badillo & Orduñez, 2002, 3-6).
La
teoría de la evolución
Teoría Creacionista
Todas las teorías religiosas, por su propia naturaleza y por medio de la teología, estudian y definen de una u otra forma la vida, su origen, su destino y, en definitiva, su evolución.
La intención no es la explicación de corrientes filosóficas o religiosas, con mayor o menor grado de influencia del esencialismo o del evolucionismo, sino la de exponer otra visión acerca de la evolución.
El creacionismo se define como la obra de un Creador que dirigió y dirige todos los acontecimientos para formar un universo y un planeta perfectamente adecuado para la vida tal y como la conocemos. En esencia, por medio de un proceso desconocido para nosotros, un Dios hizo ocurrir a todos los objetos creados de for