Discriminación de factores de estrés laboral entre ejecutivos y personal operativo en una micro empresa del Valle de México

 
Andrea García Valerio

 

 

“El estrés laboral está siendo cada vez más visualizado como un problema de salud.” (Ramírez,2001)

 

Un estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2000) muestra que la salud mental en el trabajo se encuentra amenazada. Los empleados sufren agotamiento, ansiedad, un bajo estado de ánimo y estrés, factores que pueden provocar descuidos en el trabajo. Los empresarios obtendrán una menor productividad, la reducción de beneficios y unos elevados índices de rotación de plantillas. En cuanto a los gobiernos, esta epidemia se traduce en un aumento de los costos de la asistencia sanitaria y una disminución de la renta nacional.

 

            Las condiciones de trabajo provocan alteraciones en la salud. El trabajo industrial ha generado una problemática compleja que alude no sólo a la salud física sino también a la mental, cuya preocupación en el medio laboral, ha llevado a los estudiosos a indagar concretamente los efectos nocivos y adversos que emergen del propio proceso productivo.

 

            El problema en consecuencia requiere de un enunciado que dé cuenta de la propia complejidad que se observa con las profundas transformaciones que ha traído la industrialización y más adelante los procesos de cambio tecnológicos, vividos en el siglo XX., mismos que han exigido a los trabajadores y a la sociedad en su conjunto, sucesivos ajustes a las nuevas realidades económicas, tecnológicas y socioculturales.

 

            Es en este contexto que se realiza el presente trabajo buscando brindar una visión sobre el tema y un instrumento para coadyuvar a su resolución resaltando la importancia de este estudio en el ámbito de las micro empresas de nuestro país las cuales representan un número altamente significativo.


1.Antecedentes

 

1.1.Estrés.

 

            Definir estrés es una cuestión muy compleja y ha sido sujeta a múltiples análisis entre diferentes expertos de muy diversas áreas, por lo que a continuación mencionamos algunos conceptos:

 

            a) Papalia (1988 p.417) menciona “El estrés es la reacción fisiológica y psicológica del organismo a las demandas hechas sobre él”; el estrés es una parte inevitable de la vida de cada uno. “Algo de estrés es esencial, y realmente vigorizante”. Como dijo Selye (citado en Papalia, 1988,p.417) “La falta completa de estrés es la muerte”. Sin embargo demasiado estrés resulta dañino por lo que está llegando a considerarse a este  como factor de agravación de enfermedades tales como la hipertensión, cardiopatías y las úlceras.

 

            b) “El estrés es una tensión orgánica o mental producida por estímulos físicos, químicos o emocionales. La potencia y duración de esta tensión es variable y quizá dependa del tipo de estresante presente”. (Greenspan, 1993,p.50).

 

            c) Estrés implica la interacción del organismo con el medio ambiente. En nuestro caso, el organismo es el humano, y el medio ambiente puede consistir en propiedades físicas (como el calor, ruido, contaminación) Lazarus, 1966; Appley y Trumbull, 1967; Weitz, 1970; Seyle, 1974 y Cox, 1978 citados en Ivancevich (1989,p. 20-23) definen al estrés basado en estímulos y respuestas.

 

e) El estrés ocupacional se puede definir como “la condición en la que algún factor o una combinación de factores en el trabajo interactúan con el trabajador para alterar su homeostasis psicológica o fisiológica” (Margolis y Kroes citados en Zimbardo, p.384).

 

f) “El estrés del trabajo puede definirse como la respuesta física y emocional nociva que ocurre cuando los requerimientos del trabajo no son compatibles con las capacidades, los recursos o las necesidades de los trabajadores” (Ramos, 2001, p.86)

Una vez analizados los diferentes conceptos, adoptaremos el de Ramos para el desarrollo de la investigación.

 

En realidad el estrés tiene dos grupos: el eustrés y el distrés. Eustrés: este ejerce en el organismo una función protectora y pertenece a sus “fuerzas autoprotectoras”. Si sufre un desarreglo, se desarrolla el Distrés “este es enemigo de todo el mundo”.(Troch,1982, p.27)

 

Los investigadores opinan que la pregunta ¿eustrés o distrés? Debe ser respondida de acuerdo con la dosis del estrés. “demasiado no es bueno, demasiado poco tampoco es conveniente, pero de vez en cuando, en la dosis adecuada, es estupendo el estrés”. (Levi citado en Troch, 1982, p.27). Pero si el organismo es activado constantemente o se encuentra bajo una carga constante más o menos pesada, se acomoda a ella con una mutación del conjunto de su situación fisiológica y esto puede llevar a numerosos daños patológicos y, en determinadas circunstancias, a la muerte del individuo.

 

            Es importante saber identificar los síntomas del estrés, ya que en caso de existir y no solucionarlo podemos desarrollar problemas físicos, como el agotamiento.

 

1.2. El estrés en el ambiente laboral.

 

No sólo invertimos una gran cantidad de tiempo en el trabajo; mucha gente encuentra una parte sustancial de su satisfacción y de su identidad en el propio trabajo. Consecuentemente, su vida laboral y no laboral se entrelazan y son interdependientes.

 

            El estrés ocupacional prevalece en casi todos los casos de trabajo y está provocando alteraciones en la salud.

 

            El trabajo industrial ha generado una problemática compleja que alude no sólo a la salud física, sino también a la mental, cuya preocupación en el medio laboral, ha llevado a los estudiosos a indagar concretamente los efectos nocivos y adversos que emergen del propio proceso productivo.

 

       El problema en consecuencia, requiere de un enunciado que de cuenta de la propia complejidad que se observa con las profundas transformaciones que ha traído la industrialización y más adelante los procesos de cambio tecnológicos vividos en el siglo XX, que han exigido a los trabajadores y a la sociedad en su conjunto, sucesivos ajustes a las nuevas realidades económicas, tecnológicas y socioculturales (Ramírez, 2001, p.58).

 

         El resultado es que los procesos industriales y el cambio tecnológico están generando importantes cambios en el patrón de desgaste de los trabajadores industriales y no industriales (Laurell, 1989; Garduño, 1996; citados en Ramírez, 2001, p.59). Se identifican, en consecuencia, emergentes problemas de salud mental y/o emocional relacionados con condiciones de trabajo peligrosas, pero también con bajo esfuerzo, monotonía, aislamiento, cuya expresión está conformando una patología psicosomática y nerviosa que, en términos generales, se asume como estrés.

 

            La exposición a condiciones estresantes en el trabajo puede tener una influencia directa en la salud y seguridad de los trabajadores.

 

Según la teoría propuesta por Hans Selye, el cuerpo humano puede recuperar instantáneamente su capacidad de sortear el estrés. Por ello, el ser humano se siente física y mentalmente debilitado cuando trata de combatirlo. A esto se le llama fatiga laboral, situación en que los empleados muestran agotamiento emocional, apatía ante su trabajo y se sienten incapaces de alcanzar sus metas (Keith, 1993, p. 560).

 

            Las organizaciones necesitan identificar los trabajos que llevan a una fatiga laboral prematura y las personas que manifiestan algunos de los síntomas tempranos de este problema. Algunas veces será posible modificar las partes de un trabajo que favorece a la fatiga laboral. En otros casos, la empresa puede ayudar a los empleados a sortear mejor las situaciones laborales de estrés.

 

            El ejemplo anterior ofrece los resultados de un estudio permanente que lleva a cabo el National Institute of Mental Health (Instituto Nacional de Salud Mental). En él se señala que las principales causas del estrés de los empleados se dividen de manera uniforme entre los factores organizacionales y el ambiente ajeno al trabajo. Esas causas de origen doble, muestran que los empleados pueden responder a estos estresores con un estrés positivo (que los estimula) o con un estrés negativo (que disminuye sus esfuerzos). De modo que, pueden originarse consecuencias constructivas o destructivas tanto para la organización como para el individuo. Esos efectos pueden ser de corta duración y disminuir rápidamente, pero también pueden durar mucho tiempo. Así pues, para controlar el estrés, las organizaciones suelen comenzar por explorar las causas relacionadas con el trabajo (Keith, 1993).

 

            Las fuentes de estrés en el trabajo inciden en la vida no profesional de la persona y afectan los estresores y el estrés en tal ámbito. Como consecuencia de los estresores vividos durante un día de trabajo, el ejecutivo puede llegar a casa irritable, no comunicativo, e incluso insolente para con su cónyuge, provocando así que las relaciones matrimoniales se vuelvan tensas. Esta tensión puede constituir una fuente de un estrés posterior, que a su vez afecta negativamente el desempeño en el trabajo y provoca incluso mayor estrés relacionado con éste (Ivancevich, 1989).

 

“Los estudios muestran que las condiciones de trabajo estresantes están realmente asociadas con el ausentismo, incrementando las demoras y la intensión de los trabajadores de abandonar su trabajo”. (Ramos,  2001,  p. 87-88).

 

Una organización saludable se define como aquella que tiene bajos niveles de enfermedad, lesiones y discapacidad en su fuerza de trabajo y también por la competitividad en el mercado. Las investigaciones de NIOSH han identificado las características organizacionales asociadas, tanto en el trabajo saludable bajo en estrés, como los altos niveles de productividad. Los ejemplos de estas características incluyen las siguientes:

 

·      Reconocimiento a los trabajadores por el buen desempeño laboral.

·      Oportunidades para el desarrollo de una carrera.

·      Una cultura organizacional que valora el trabajo individual.

·      Acciones de la gerencia que son congruentes con los valores organizacionales (Ramos, 2001, p. 88).

 

            Existe una amplia preocupación por prevenir y controlar el estrés ocupacional por estar atentando contra la salud del factor humano, siendo este el más importante dentro de la empresa.

 

            Un informe titulado Mental Health in the Workplace: Introduction (Salud Mental en el lugar de trabajo: Introducción), preparado por la OIT. Menciona que, si bien los orígenes de la inestabilidad mental son complejos y se dan grandes diferencias entre los países estudiados en cuanto a prácticas laborales, ingresos y pautas de empleo, parece haber algunos elementos comunes que vinculan la alta incidencia del estrés, el cansancio y la depresión a los cambios que se están produciendo en el mercado de trabajo, debido en parte a los efectos de la globalización económica.(OIT,2001,p.1). Cabe indicar que en este estudio no se encuentra contemplado México o algún otro país latinoamericano.

 

 

1.3. Los estresores:

 

A los agentes que estimulan los procesos de estrés nerviosos y hormonales se les denomina estresores.

 

Los estresores del medio ambiente físico son lo que Poulton (citado en Ivancevich, 1989) designa como estresores de los obreros, puesto que se concentran en las ocupaciones de los obreros más que en ninguna otra, estos son: luz, ruido, temperatura, vibración,  y aire contaminado.

 

Mientras que otros autores mencionan que el estrés de los ejecutivos puede proceder de la presión por conseguir resultados financieros a corto plazo, o bien, por el temor de un intento de adquisición por otra compañía. Entre los estresores de la supervisión figuran la presión por alcanzar cierto nivel de calidad y el servicio a clientes. Los trabajadores tienden a sufrir los estresores de un estatus bajo, de la escasez de recursos y de la demanda de un gran volumen de trabajo sin error.

 

Fontana (1995); Keith (1991) e Ivancevich (1989) identifican como los estresores más importantes: clima organizacional, estructura organizacional, características de la tarea, tecnología, influencia del liderazgo, políticas de turnos de trabajo, personal escaso, horas extras, salario, promoción escasa, incertidumbre e inseguridad, conflicto de funciones, comunicación deficiente,  influencia de la familia, competencia entre colegas.

A continuación se describen cada uno de los estresores:

 

a) La Luz. Como todos lo hemos experimentado en muchas ocasiones, el alumbrado inadecuado para la tarea que estamos ejecutando puede originar problemas. Puede hacer la tarea más difícil, incluso imposible de terminar y puede dar como resultado la incómoda sensación de ojos cansados o producir jaquecas. También puede aumentar nuestro nivel de frustración y nuestra tensión mientras luchamos por  terminar con una tarea bajo condiciones menos que ideales.

 

 La fatiga visual, seguida de la fatiga mental, provocan en el trabajador desinterés por la actividad, cefaleas, irritación ocular y otros síntomas que disminuyen la productividad y la calidad del trabajo desempeñado (Mondelo, Torada y Barrau, 2000).

 

b) El Ruido: La prolongada exposición al ruido excesivo (aproximadamente ochenta decibeles, equivalente similar al ruido del tráfico en una calle transitada) puede producir sordera. Sin embargo, desde el punto de vista del estrés, el ruido es un estresor, principalmente cuando distrae. El ruido excesivo y/o intermitente interfiere con nuestra concentración y es fuente de frustración que puede conducir al enojo y a la tensión (Ivancevich, 1989).

 

Desde luego, es posible que el trabajador se adapte al ruido incluso hasta el punto de que la ausencia de un ruido originalmente perturbador puede convertirse en estresor. (Harris, 1995)

 

c) La Temperatura: El calor excesivo es un estresor en potencia, con probabilidades de generar costos fisiológicos y psicológicos, particularmente para aquellas personas que desarrollan actividades que requieren de gran esfuerzo físico.  Fisiológicamente el estrés producido por el calor da como resultado un aumento en el flujo sanguíneo y en el pulso, mayores demandas de oxigenación y fatiga. Psicológicamente, puede perturbar el funcionamiento afectivo normal y aumentar significativamente la irritabilidad (Ivancevich, 1989).

 

         Si la temperatura corporal y la frecuencia cardiaca se incrementan, acarrean malestares, desinterés por la actividad y sed. Cuando las pérdidas de agua alcanzan entre los dos y los cuatro litros, la capacidad de trabajo físico disminuye notablemente y se producen serias afectaciones fisiológicas (Mondelo; Comas y Castejón, 2001).

 

Los extremos de frío también influyen psicológicamente sobre los individuos, afectando los niveles de energía y posiblemente disminuyendo la motivación. Desde el punto de vista del desempeño, un frío extremo afecta manos y pies, y origina disminuciones en el desempeño entre los individuos que ejecutan tareas que requieren del uso de estas extremidades.

 

d) Vibraciones: Fisiológicamente, el estrés del movimiento es precipitado por las aceleraciones giratorias de la cabeza que son registradas en los canales semicirculares del oído interno.

 

La vibración es un estresor potencial más grande que el movimiento. La cantidad de vibración que puede experimentar un individuo sin provocar una respuesta al estrés depende de la intensidad de vibración, de la aceleración, de su amplitud e igualmente de las características personales del individuo. La mayoría de la consecuencias son de naturaleza física: visión obnubilada, jaquecas, temblor (particularmente de manos) y tensión muscular (aunque en frecuencias muy bajas, como las de las unidades de masaje que pueden tener un efecto relajante sobre los músculos) (Ivancevich, 1989, p.126).

 

e) El aire contaminado: No hay duda de que este tipo de condición atmosférica es un estresor que plantea problemas tanto físicos como psicológicos; nuestra preocupación es la calidad del aire del sitio de trabajo.

 

Los contaminantes químicos son sustancias constituidas por materias inertes presentes en el aire, ya sea mediante un grupo de moléculas aerosoles o nieblas, o en forma de moléculas individuales gases o vapores, que al introducirse en el cuerpo de las personas provocan la aparición de enfermedades. (Mondelo, Comas y Castejón, 2001, p.219).

 

f) Radiaciones: Existen puestos de trabajo en los que son necesarios equipos, instrumentos o procesos emisores de distintos tipos de radiaciones electromagnéticas. El daño que pudieran provocar dichas radiaciones depende de su frecuencia y energía.(Mondelo, Comas y Castejón, 2001, p.21).

 

g)  El diseño de la tarea: Los atributos de las tareas como son la variación, autonomía, la información del empleado acerca de la ejecución, carga de trabajo pesada, jornadas de trabajo largas, pausas de descanso escasas, trabajo repetitivo y la  importancia que tiene, se encuentran íntimamente relacionados con la satisfacción con el trabajo y el desempeño, aparte de que son una fuente importante de motivación (Ivancevich,1989;  Ramos,2001; Cárdenas1999).

 

El primer factor que se debe analizar en el diseño de la tarea es la posibilidad de comunicación del puesto de trabajo. La automatización que ha tenido lugar con los avances tecnológicos ha generado procesos de trabajo muy pautados, gobernados y autoregulados por la propia máquina, lo que ha generado situaciones laborales en las que la persona se ha convertido en una parte más del proceso, y en muchas ocasiones, se le ha llegado a considerar no tan importante.

 

h) Estilo de dirección: La falta de participación del empleado en la toma de decisiones y una pobre comunicación en la organización (Ramos, 2001). Representa el tipo de supervisión de los ejecutivos, algunos de ellos adoptan la cultura del miedo, la tensión y la ansiedad, estableciendo presiones irrealistas, controles rígidos y despiden trabajadores de manera rutinaria  (Decenzo, Robbins, 2001).

i)    Relaciones interpersonales: La falta de apoyo entre compañeros de trabajo y supervisores, y reducir el aislamiento del trabajador en su puesto de trabajo (Ramos, 2001;  Cárdenas, 1999).

 

j)    Roles de trabajo: Las expectativas de trabajo inciertas, demasiada responsabilidad, información inadecuada sobre las metas de desempeño, sobre las conductas laborales, despidos, falta de aumentos salariales,  provocan ambigüedad de roles. (Hellriegel, Slocum, 1998).

 

k) Preocupaciones profesionales: Inseguridad en el trabajo, falta de oportunidad de promoción y cambios repentinos para los que no están preparados, forman parte de las preocupaciones laborales que pueden afectar a los trabajadores. Por el contrario, una promoción de puesto adecuada dan la sensación al trabajador de tener una profesión valorada y sirve como objetivos a largo plazo para evitar la sensación de frustración de sus ambiciones  (Ramos, 2001;  Fontana, 1995).

 

l) Horario y turnos de trabajo: Debido a actos inseguros derivados de la fatiga, cuando la jornada de trabajo y los horarios no están adecuados y cuando existe turno de noche  se produce alteración del ritmo circadiano, el sueño se hace insuficiente y aparece una fatiga crónica que trae consigo alteraciones nerviosas y digestivas además de otras incluyendo accidentes.

 

            Si los empleados tienen un horario de turno durante un tiempo continuo, habrá cierta adaptación fisiológica. Infortunadamente, muchas organizaciones tienen en uso un patrón de rotación de turnos, que hace que la adaptación sea difícil. Dada la irregularidad de los problemas de ajuste individual y familiar, el trabajo por turnos puede ser un estresor importante.

 

m) Clima organizacional: Una organización general deficiente puede significar frustraciones en los empleados, tornándose toda la organización ineficiente. Ramos (2001) menciona que una organización “saludable” es en la que las políticas de la empresa benefician al trabajador al no crearle estrés.

 

n) Económicos: La preocupación por tener unos cuantos pesos para comprar bienes y servicios puede ser muy estresante.  El ir al día económicamente ha llevado a mucha gente a buscar un segundo trabajo, el trabajo adicional brinda una mayor cantidad de dinero pero también roba a la persona su tiempo de ocio y consume su energía. Estos costos a menudo resultan en mayor irritabilidad y estrés. Por lo tanto, aunque inicialmente  se reduzca el estrés causado por los problemas financieros, puede haber un aumento en el estrés, originado por la fatiga. (Ivancevich, 1989).

 

o)  Influencia del liderazgo: El líder tiene la influencia más poderosa, ya que tienen autoridad y poder; la habilidad que tenga el líder para aplicar este poder es decisivo para los trabajadores ya que puede provocarles estrés o bien ser un facilitador; influyendo de este modo sobre los resultados de la organización. (Fontana, 1995).

 

p) Comunicación inadecuada: Sin importar que el trabajo esté bien, si los canales de comunicación son deficientes habrá una fuente de estrés. Se debe generar durante el tiempo de trabajo contactos interpersonales para reducir el aislamiento del trabajador en su puesto.

 

q) Extraorganizacionales: El trabajo y la familia son factores de interacción a los que debe enfrentar una persona frecuentemente. Ivancevich (1989) menciona que estos pueden constituir el origen de los problemas de desempeño y las dificultades en el trabajo.

 

El empleado típico trabaja alrededor de 40 horas a la semana. Sin embargo, las experiencias y los problemas que enfrentan en las otras 118 horas que pasa fuera del trabajo a la semana pueden - y de hecho así sucede - derramarse sobre el trabajo. Entonces esta categoría incluye los factores de la vida personal del empleado. Fundamentalmente, entre estos factores se incluyen los problemas familiares, los problemas económicos personales y las características inherentes de la personalidad. (Decenzo, Robbins, 2001, p.441).

 

“La identificación de la presencia e impacto de los factores estresantes presentes en el contexto laboral puede orientar la toma de decisiones frente a las estrategias de intervención”. (Cárdenas, 1999,  p.7).

           

1.4. Fisiología del estrés.

           

            El hipotálamo es el centro de regulación de todos los procesos vegetativos y endocrinos del organismo y con ello el órgano de integración más importante para la regulación del movimiento interno del cuerpo.

            El sistema límbico del cual se piensa que se adapta a las necesidades del hipotálamo, de modo que el comportamiento vigilia - sueño es influenciado, que puede encontrarse también estrechamente relacionado con procesos de aprendizaje, que representa un gran papel en procesos que se encuentran relacionados con los conceptos  emoción, motivación, instinto, etc. De este modo probablemente regula también el sistema límbico las expresiones de emoción (cólera, rabia, disgusto, alegría, felicidad, etc.).

 

            En la médula suprarrenal se transforman los impulsos nerviosos eléctricos. En señales hormonales (adrenalina [A] y noradrenalina [NA] ).

            En reposo sólo se liberan por la médula suprarrenal pequeñas cantidades de A y NA (denominadas catecolaminas, conjuntamente). En situaciones de alarma aumenta notablemente su eliminación para complementar las reacciones orgánicas producidas por el simpático.

 

Los estímulos para la liberación de catecolaminas de la médula suprarrenal (mediante una actividad simpática elevada) son por ejemplo, trabajo físico, frío, calor, hipoglucemia, dolor, carencia de oxígeno, caída de la presión sanguínea, miedo y cólera (ESTRÉS). El órgano regulador superior es también en este caso el hipotálamo.

 

La principal misión de las catecolaminas liberadas en caso de alarma es movilizar la energía química almacenada (lipolisis, glucogenolisis) y de esta forma poner a disposición de la musculatura con actividad aumentada suficiente combustible.

 

Las catecolaminas activan en el músculo esquelético enzimas mediante AMP - cíclico que activan la catabolización del glucógeno y la formación de lactato. Mediante el efecto inotropico positivo sobre el corazón (receptores b1) de las catecolaminas se elevan el volumen latido, el volumen minuto y con ello la presión sanguínea. Simultáneamente se estrangula la irrigación del tracto gastrointestinal en beneficio de la musculatura.

 

Durante esta reacción de alarma las catecolaminas estimulan en el hipotálamo la liberación de hormonas, que ponen en marcha el llenado de los varios reservorios de energía. Cuatro horas aproximadamente. Tras la reacción de alarma, estas hormonas alcanzan su mayor nivel en la sangre.

 

Respuesta del sistema inmunitario al estrés: Durante el estrés, el cerebro, el sistema endocrino y el inmunitario forman un circuito y se comunican a través de señales bioquímicas en la forma de neurointermediarios, neuropéptidos, hormonas, factores de crecimiento del tejido linfoide, citoquinas, eicosanoides, etc.

            La inmunidad resulta deprimida por el estrés psicológico,  el insomnio, la melancolía, la desesperanza, el espíritu de derrota, el alcohol, las drogas, la somatostatina y la cortisona. Por el contrario, aumenta con el amor, el apoyo social, la firmeza de la personalidad, el espíritu de lucha, el ejercicio físico, el sueño, las emociones positivas, la hormona de crecimiento, la prolactina y la insulina.

 

            En el estrés agudo se observa un aumento breve de la inmunidad que se expresa por una elevación transitoria de la inmunoglobulina M (IgM), del componente C3 del complemento y de la actividad de los monocitos. En investigaciones de laboratorio las personas con estrés por tareas matemáticas mostraron un monto del total de células blancas (leucocitosis) con elevaciones del número de células asesinas naturales (NK) y células supresoras - T, y por el contrario disminuían las células B y las células Helper-T. A su vez, el estrés prolongado suprime la inmunidad mediante la depresión de la actividad de los linfocitos y la disminución de la actividad citotóxica de las células asesinas naturales (NK).

 

            Debido al papel que juegan las catecolaminas en las reacciones de estrés, se están estudiando los efectos antiestrés de las drogas que antagonizan estas hormonas, las que se denominan bloqueadores adrenérgicos. (Ganong, 1992;  Greenspan, 1993;  Orlandini, 1999, Silbernagl, 1985).

 

1.5. Consecuencias del estrés.

 

Cuando los trabajadores están insatisfechos con sus trabajos, es frecuente que sea debido a uno de los factores estresantes. Estos factores están relacionados con una serie de enfermedades físicas y emocionales, a pesar de que los vínculos específicos son difíciles de establecer.

 

Esto no quiere decir que siempre es el estrés el que provoca tales consecuencias. La insatisfacción en el trabajo, el aumento de la presión sanguínea, la incapacidad para tomar decisiones, la apatía y cualquiera de las características antes mencionadas pueden carecer totalmente de relación con el estrés.

 

            Durante la investigación se encontró que varios autores Ganong, 1992; Greenspan, 1993;  Isselbacher, 1994;  Ivancevich, 1989;  Keith, 1991; Orlandini, 1999; Ramos, 2001; mencionan como trastornos relacionados al estrés a:

1)    Trastornos cardiovasculares: Arritmias cardiacas, hipotensión arterial, síncope, hipertensión arterial, infarto agudo al miocardio, angina de pecho, arteriosclerosis.

2)    Trastornos respiratorios: Disnea, hiperventilación, tos, asma.

3)    Trastornos digestivos: Dificultad para deglutir, vómito, regurgitación, úlcera gástrica, cólicos, diarrea, estreñimiento, gastritis y colitis.

4)    Trastornos de la micción: retención urinaria, enuresis.

5)    Trastornos del sistema reproductor femenino: Dismenorrea, amenorrea, pseudociesis, factor de riesgo para parto prematuro.

6)    Trastornos del sistema sanguíneo: Neutrofilia, policitemia, aumento de la agregación plaquetaria y del fibrinógeno.

7)    Trastornos de la piel: Prurito, sudoración, rubor, palidez, alopecia.

8)    Trastornos de la musculatura estriada.: Cefalea, bruxismo, lumbalgia, mialgias, hipotonia.

9)    Trastornos del sistema nervioso: mareos, trastornos del sueño, dificultad de concentración, ansiedad, neurosis.

10) Trastornos del sistema  inmunitario: Inmunosupresión.

11) Trastornos del sistema endocrino: Aumento en ACTH, prolactina, hormona tiroidea; disminución de hormona antidiurética, y testosterona; aumento de la glucemia y lípidos plasmáticos.

 

         Los estudios muestran que las condiciones de trabajo estresantes están realmente asociadas con el ausentismo incrementado, las demoras y la intensión de los trabajadores de abandonar su trabajo. La disminución de la eficiencia en la industria, de la producción perdida, de gastos de reemplazo de hombres son extremadamente altos.

 

            A la frustración, la ansiedad y la depresión que pueden experimentar quienes están sometidos al estrés en gran medida, hay que añadir otras formas en que este puede manifestarse: alcoholismo farmacodependencia, hospitalización, con problemas psicológicos y, en caos extremos, suicidio. Inclusive, las alteraciones mentales relativamente poco importantes producidas por el estrés, como la incapacidad de concentrarse, lo reducido de los rangos de atención y el deterioro de las habilidades para tomar decisiones pueden tener en el ámbito organizacional un costo significativo que toma la forma de disminución de eficiencia y de efectividad. (Ivancevich, 1989).

 

Algunos estresores ocasionan insomnio, como los cambios de horarios de sueño (por trabajo nocturno); el trabajo físico o intelectual intenso en las horas que preceden al sueño, la ansiedad, la tristeza, la fatiga, el consumo de drogas estimulantes (café, té, anfetaminas),  enfermedades. Por otra parte, los síndromes de fatiga y el aburrimiento en el trabajo ocasionan microsueños y exceso en el dormir. Durante los microsueños un obrero puede caer sobre una máquina y accidentarse.

 

            Los directores de empresa son una categoría profesional particularmente vulnerable; pagan un precio elevado por el éxito económico de su organización. Una investigación hecha por Stora (1992)  en 1985 con gerentes franceses de las empresas más competitivas, muestra que 46% (700) de las personas interrogadas sufría estrés intenso; estos eran los responsables de compañías privadas con 501 a 1000 empleados, quienes presentan más estrés y cuya situación de celibato se consideró como factor agravante. El cuadro sintomático muestra un predominio de trastornos cardiovasculares, gástricos y alteraciones en el patrón del sueño, todo acompañado de astenia.

 

            Nuestra perspectiva de la naturaleza del estrés quedaría incompleta si no se mencionaran los costos del problema que este constituye. De acuerdo con estadísticas, las situaciones de estrés individual o colectivo ocasionan a países y empresas grandes pérdidas por defectos en la calidad y cantidad de productos y servicios, ausentismo, cambios de cargos, deserción laboral, accidentes, jubilaciones prematuras e incluso, la muerte del trabajador. Además, también aumentan las cifras los gastos en servicios de salud por envejecimiento prematuro, enfermedades, uso indebido de drogas, tramitaciones legales por divorcio, violencia y conflictos laborales.(Orlandini, 1996)

 

            Muchos de los costos en las organizaciones se expresan no en términos de errores cometidos, sino de oportunidades fallidas, quizá alguien sometido a demasiado estrés no respondió en forma creativa o decidió actuar conservadoramente y permanecer como seguidor, en vez de correr el riesgo propio de un líder. Los costos asociados con estos eventos son literalmente incalculables. ¿Quién puede decir cuánto más podría ganar una organización si aumentara tan sólo un 3% la creatividad o un 5% la calidad de la toma de decisiones?. Otro aspecto de los costos del estrés que no se ha mencionado es el expresado en términos de disminución de la calidad de la vida, lo cual afecta los costos monetarios citados.(Ivancevich, 1989).

 

            Un informe de la OIT calcula que, en los países de  la Unión Europea, entre un 3 y un 4% del PIB (Producto Interno Bruto) se gasta en problemas de salud mental. En Estados Unidos, el gasto nacional asociado con tratamiento para la depresión se sitúa entre 30,000 y 44,000 millones de dólares al año. En varios países aumenta la jubilación prematura debido a problemas mentales, hasta llegar al punto de estar volviéndose el motivo principal para la asignación de pensiones de incapacidad.(OIT).

 

         Esperón (citado en Martínez, 2001, p.40) menciona que la determinación de los costos se deben realizar en tres esferas:

 

            a)  Costos directos: Involucrando a todos los costos que serán erogados en forma directa para el tratamiento o intervención. Es decir, contempla todos los insumos requeridos como medicamentos, estudios necesarios para el diagnóstico, visitas médicas, etc.

            b) Costos indirectos: Se hace referencia a los costos en que se incurre sin la transferencia de dinero. Como ejemplo de ello tenemos el dinero que el enfermo deja de percibir, el tiempo que los familiares dedican al cuidado del enfermo, etc.

            c) Costos intangibles: Estos no se pueden medir en términos monetarios, sin embargo, poseen una gran importancia pues son aquellos que están asociados con los síntomas de la enfermedad como el dolor, la invalidez e incluso el sufrimiento por parte de las personas que estiman al enfermo.

 

            El estrés tiene un precio y las sociedades industriales lo han ignorado hasta la fecha o, cuando mucho, han contabilizado en las estadísticas de salud. Hay algunas enfermedades que se agrupan, según los especialistas en estrés, bajo el título genérico de “enfermedades causadas por estrés”; las principales son: alcoholismo, enfermedades coronarias y los trastornos más importantes de la salud mental: depresión y ansiedad. La comprobación de estos costos y sus consecuencias sobre los ingresos tanto de las empresas como a nivel social, son los que dieron origen a numerosos estudios sobre el estrés profesional. Se debe reconocer que, hasta la fecha, más del 90% de las investigaciones, se efectuaron en países anglosajones.

 

En nuestro país ni hay una larga tradición, ni es abundante la investigación sobre estrés relacionado al trabajo. Podemos decir no obstante, que existe en el estudio del estrés laboral dos aproximaciones analíticas distintas. Una, característica de la medicina del trabajo y de la psicología social e industrial, cuya visión limitada sobre la relación trabajo/salud se apoya en el modelo monocausal, que sólo reconoce el vínculo causal cuando claramente hay una asociación entre exposición a determinados agentes nocivos y enfermedad.(Ramírez, 2001, p.59).

 

En México encontramos, entre las enfermedades más costosas, la diabetes, hipertensión arterial, cáncer, enfermedades cardiovasculares y las lesiones por accidentes. El secretario académico de la Unidad de Posgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, referido en (Martínez, R; 2002) menciona que “estos cinco padecimientos ocupan la mayor parte de los recursos del sector salud, ya que tienen una prevalencia mayor.”

 

            En el Hospital General de México en el periodo comprendido entre enero - diciembre 2001, los 10 principales motivos de consulta en el departamento de Salud Mental fueron:

 

MOTIVO DE CONSULTA

NÚMERO DE CONSULTAS OTORGADAS

Depresión

4,907

Depresión menor (distimia)

1,720

Reacciones al estrés (agudo y grave)

1,383

Trastornos de adaptación

1,242

Trastornos de ansiedad

1,174

Ezquizofrenia paranoide

870

Trastornos de personalidad

468

Trastornos al estrés postraumático

417

Trastornos del dolor persistente somatomorfo

316

Trastornos mixtos ansiedad - depresión

304

Otros

5,716

Total

18,517

Fuente: www.facmed.unam.mx/hgm/

 

Las consecuencias de la enfermedad, la invalidez y la muerte son graves tanto desde el punto de vista individual, como familiar y social, reducen la capacidad productiva de la población, sobre todo cuando afectan a la masa trabajadora, provocan gastos en la familia o en lo servicios públicos de atención médica y en los grupos sociales. Además, las empresas se ven afectadas por el ausentismo al trabajo y la familia deja de percibir salario y puede tener dificultades serias para mantener su nivel de vida.

 

            Carlos Herrera Madrigal, coordinador de la clínica de Factores de Riesgo Cardiovascular del Hospital Central Sur de Petróleos Mexicanos (citado en Archundia, 2002) ubica al estrés como causa directa de padecimientos cardiovasculares y cerebrovasculares. El especialista señala que “más del 80% de las enfermedades cardiovasculares se registran en países en desarrollo como el nuestro, debido a la fuerte presión laboral y social que tienen sus habitantes”.

 

Lazarus y Cohen (citados en Holahan, 1994), recomiendan que para evaluar el estrés se deben llevar a cabo tres tipos de mediciones que son: 1) mediciones somáticas, 2) mediciones de conducta y 3) mediciones subjetivas, que corresponden a los componentes fisiológico, funcional y afectivo de las reacciones del estrés.

 

Se puede llegar a la conclusión de que uno de los pasos fundamentales en el diagnostico del estrés y sus efectos es identificar los estresores.

 

Existen cuatro razones por las cuales deben saber como afrontar el estrés. La primera es para mejorar la salud del empleado; la segunda es la productividad; la tercera es la creatividad y la cuarta el rendimiento sobre la inversión. La mejor alternativa para su manejo consiste en primer lugar en impedir que llegue a niveles excesivos reconociendo los factores de estrés. (Schermerhorn, 2002). Otras formas son: una mejor comunicación, la participación, el desarrollo organizacional y el rediseño de trabajos y puestos. No son más que algunas de las formas positivas en que una organización puede atenuar o eliminar los estresores de sus empleados.

 

1.6. CONDUCTA TIPO A.

 

Jenkins (1979, p. 2) ha realizado un concepto del Patrón de Conducta Tipo “A”, el cual menciona:

 

El patrón de conducta Tipo “A”, es considerado un síndrome de conducta manifiesta o estilo de vida caracterizado por extrema competitividad, motivación de logro, agresividad (algunas veces contenida con esfuerzo), apresuramiento, impaciencia, inquietud, hiper - alerta, explosividad en el habla, tensión en los músculos faciales, y sensación de estar bajo presión del tiempo y en desafío con la responsabilidad.  Las personas que tiene este patrón, están usualmente entregadas a su vocación o profesión, mientras que son relativamente descuidados en otros aspectos de su vida. No todos los aspectos de este síndrome o patrón tienen que darse en una persona, para que sea clasificada como poseedora del mismo.