
Modelo conceptual para el estudio del
proceso dinámico de la cooperación interempresarial en las Pymes
Zóchitl Araiza y Elvira
Velarde*
RESUMEN
El presente artículo tiene como propósito elaborar un
modelo conceptual para el estudio del proceso dinámico de la cooperación
interempresarial (CI) en las Pymes[1].
Para cumplir con el propósito planteado se realizó una investigación documental
sobre el estado del arte en torno al tema de la cooperación interempresarial;
se identificaron los enfoques teóricos que han servido de base para el estudio de
dicho fenómeno así como la evidencia empírica encontrada sobre el tema acerca
de las variables que intervienen en el proceso: los factores que impulsan y los
factores que inhiben a la cooperación interempresarial así como los beneficios
que se obtienen al cooperar. Finalmente se elaboró el modelo conceptual como base
para el estudio de
La información se presenta en seis apartados: en el
primero se discute el concepto de CI; en el segundo se proponen los cuerpos
teóricos que fundamentan el estudio de
1.
COOPERACIÓN
INTEREMPRESARIAL
En la literatura
científica existen muchas definiciones de la cooperación entre empresas, Ireland et al. (2002) definen a las alianzas
como “acuerdos cooperativos entre dos o más firmas para mejorar su posición
competitiva y su desempeño compartiendo sus recursos”, por su parte Taboada
(2006) en base a un análisis de literatura para explicar
la cooperación tecnológica inter-firma la define como:
“La cooperación inter firma es el
vínculo de colaboración que establecen las empresas con el fin de alcanzar un
objetivo o expectativa común. Es una relación que normalmente involucra más que
el intercambio de satisfactores disponibles en el mercado y en el que las
partes aceptan obligaciones y ofrecen garantías de manera voluntaria respecto a
su conducta presente y futura. Para tal efecto, y al
igual que en la cooperación al interior de la firma, debe cumplir con
tres principios: (i) debe existir un propósito común, (ii) la disposición de
las partes a contribuir (a cooperar), y (iii) un flujo de comunicación que
permita que la cooperación resulte efectiva y eficiente (esto es, que se
alcance el fin para el cual se coopera, así como la satisfacción individual de
los cooperantes).” (Cap. II, p. 107)
Por lo que se considera importante que las empresas cooperan para rebasar sus limitaciones; la cooperación surge buscando responder al mercado, como una alternativa competitiva de coordinación de recursos en donde las firmas aceptan voluntariamente obligaciones y ofrecen garantías al estar dispuestas a contribuir en busca de un objetivo común esperando obtener algún tipo de satisfacción (beneficio).
En el entorno actual,
según Gómez (2005), la cooperación se ha convertido en un imperativo para todas
las empresas, sean pequeñas, medianas o grandes y su difusión ha promovido su
realización; las alianzas estratégicas son formas de cooperación que implican,
entre otras cosas, la conjunción de
conocimientos y habilidades para superar obstáculos que son más difíciles de
lograr si se actúa de manera aislada. La (OECD, 2002) define a las alianzas
estratégicas como arreglos entre
empresas independientes basadas en contratos de negocios que les permiten
intercambiar recursos que mutuamente los benefician, como las tecnologías y
habilidades. En el ámbito de las pequeñas y medianas empresas,
Para efectos de este trabajo de investigación, se define a la cooperación interempresarial[2] como la interacción de las Pymes independientes con un propósito específico, que les permiten intercambiar recursos que mutuamente las benefician.
2.
CUERPO TEÓRICO QUE FUNDAMENTA EL ESTUDIO DE
Ahora bien, para estudiar el fenómeno de la cooperación interempresarial, en base a la revisión de los marcos teóricos utilizados en estudios empíricos acerca del tema y en base a la gran variedad de paradigmas existentes, se propone en este trabajo la integración de la teoría del costo de transacción con la teoría de recursos y capacidades, así como con la teoría de redes sociales conforme a las tres siguientes consideraciones:
En primer lugar, para estudiar la cooperación interempresarial nos remitimos a la noción de la empresa como una “caja negra” cuestionada por Coase desde 1937, según cita Taboada (2006), ya que para él la empresa[3] y el mercado son medios alternativos de organización económica de las mismas transacciones y la empresa es la que determina qué actividades organizar internamente y cuáles encargar a otras empresas a través del mercado. En este sentido Paredes (1997) indica que para Coase, la firma es una institución que evita los costos de usar el mercado, integrando los procesos que sustituyen al mercado (integración vertical), constituyendo la esencia de la firma. La vertiente de la naturaleza de usar costos de mercado o “costos de transacción” se le atribuye a Klein et al (1978) y Williamson (1979) cuyas aportaciones indican que los costos de transacción provienen de tres factores: i) que los contratos son imperfectos o incompletos, ya que no se puede prever por completo el futuro, por lo que existe una gran dificultad para redactarlos; ii) que no se puede tener certidumbre sobre el cumplimiento de los acuerdos de palabra o implícitos y iii) que las inversiones tengan un grado de especificidad a terceros. Posteriormente, en este mismo sentido, Williamson (1985) destacó que el hecho de que las transacciones se organicen hacia el interior de una empresa o entre empresas autónomas es una variable de decisión que va a depender de los costos de transacción de cada alternativa.
Bajo la perspectiva transaccional se ubica a la cooperación interempresarial en una opción intermedia[4] (ver Figura 1.1), es decir la decisión de seleccionar el mecanismo más adecuado para llevar a cabo la transacción en principio se ubicaría entre dos opciones: efectuar la tarea directamente o llevarla a cabo de manera indirecta. La elección entre tales alternativas se convierte en una cuestión de integración vertical, lo cual permite abordar el problema desde un punto de vista económico a través de los costos de transacción. En el caso de efectuar la tarea directamente, la empresa supone un cierto grado de integración vertical dado que realiza de manera interna la tarea; en el caso de que la tarea se lleve a cabo de manera indirecta, la empresa decide realizar la tarea en el exterior a través de intermediarios situados en el mercado.
Figura1.1 Ubicación de la cooperación interempresarial como
opción intermedia

Fuente: Elaboración propia
Frente a estas dos opciones se presenta la cooperación interempresarial como una tercera alternativa de modalidad intermedia Williamson (1991) que procede en situaciones donde ni la completa internalización de la tarea, ni la plena externalización de la tarea hacia el mercado constituyen alternativas eficientes. En este sentido, entre mayor sea la necesidad de efectuar inversiones en activos específicos en la relación empresa-intermediario del mercado, y/o mayor sea la incertidumbre en que se desarrolla la actividad se incrementan la probabilidad de aparición del comportamiento oportunista post contractual por lo que se hace preferible la internalización de la tarea o el uso de la modalidad intermedia de cooperación entre empresas sobre la opción de externalizar la tarea en el mercado. Ahora bien, la internalización de las actividades puede resultar ineficiente en relación a las economías de escala y economías de alcance, lo cual nos lleva a la conveniencia de la modalidad intermedia de la cooperación interempresarial. Sobre esto, López (2002), en relación a los consorcios de exportación[5] indica que se justifican en aquellas situaciones donde los elevados costos de transacción hagan ineficiente la exportación indirecta y donde la exportación directa impide a la empresa el aprovechamiento de las economías de escala y de experiencia asociadas a la actividad exportadora.
El uso de la cooperación interempresarial por parte de los empresarios en un afán de mejorar su posición competitiva se muestra, de acuerdo a Osborn y Hagedoorn (1997), como un hecho institucionalizado y estructural que ocupa un lugar importante en las estrategias de algunas de las empresas. En relación a lo estructural, estos autores se refieren al carácter estructural de la cooperación a través del acuerdo y se sigue a Escribá et al. (2003), quien al referirse al tipo de alianzas diferencia entre formas estructuradas (acuerdos coordinados y controlados mediante sistemas similares a los utilizados en las organizaciones jerárquicas como por ejemplo joint ventures, empresa integradora) y los acuerdos menos estructurados (controlados por mecanismos similares a los de mercado como por ejemplo acuerdos contractuales) y respecto a las relaciones entre los socios cita a García (1992), quien distingue entre acuerdos horizontales (aquellos en que las empresas aliadas realizan una actividad conjunta o existe una relación de intercambio bilateral) y acuerdos verticales (aquellos en que existe un una relación de proveedor-cliente).
Desde la perspectiva transaccional se ha enfocado el estudio a las condiciones que influyen sobre la selección de los tipos de contrato y el grado de mecanismos de control de tipo jerárquico establecido en base a los problemas de oportunismo y apropiación que pueden existir en las alianzas en donde a mayor oportunismo e incertidumbre sobre la apropiación se efectuarán acuerdos más estructurados. Esto es confirmado por Shumacher (2006) quien encontró que el nivel de salvaguardias usadas en una alianza disminuye con niveles de confianza y se incrementa con niveles de comportamiento oportunista y dado que las salvaguardias consume recursos, la confianza puede ser una fuente de reducción de costos de transacción.
Por todo lo anteriormente expuesto, en esta primera consideración se usará la teoría de costos de transacción para explicar la justificación de poner en marcha un acuerdo de cooperación, la selección de la estructura del mismo[6] y el concepto del oportunismo como un inhibidor de la cooperación. En este sentido se considerará el tipo de formalidad del acuerdo, con base en García et al. (2004, 2006) como formal cuando es efectuado por escrito e informal cuando sólo se pacta de manera verbal y en caso de que sean formales, se distinguirá la estructura del acuerdo conforme a lo expuesto en base a Escribá et al. (2003) como acuerdos altamente estructurados o acuerdos contractuales.
En segundo lugar, la conjunción de la teoría de recursos y capacidades con la teoría de redes y estructuras sociales ha sido utilizada en diversos estudios relacionados con el desempeño y éxito de las alianzas; por ejemplo Camargo (2007) propone a las alianzas como unidad de análisis y medir su éxito a la luz de la percepción de los socios y directivos en el desempeño de las asociaciones empresariales; Steensma et al. (2005) señalan que el valor del compromiso de la parte extranjera en una transición económica depende en parte de la maduración de la transición; Zaheer y Bell (2005) aducen que las capacidades de innovación y la estructura de la red de la firma explican su desempeño; Bae y Gargiulo (2004) muestran que aunque las firmas se beneficien de alianzas al compartir recursos, los costos de asociarse sólo se justifican si son compensados por el uso de recursos valiosos y Rothaermel (2001) indica que la cooperación es un mecanismo que permite la explotación de recursos complementarios y el desarrollo de nuevos productos lo que permite el desempeño de la firma en un período de tiempo discontinuo. Por lo que siguiendo a estos autores se opta por la integración de la teoría de recursos y capacidades con la teoría de redes y estructuras sociales, así como con la teoría de costos de transacción para diseñar un instrumento con el poder explicativo suficiente del fenómeno de la cooperación empresarial.
Das y Teng (2000) indican que en las preferencias estructurales de la alianza son claves los tipos de recursos con los que los socios podrán contribuir potencialmente y proponen la teoría de recursos y capacidades para explicar el fenómeno de las alianzas estratégicas ya que cubre los aspectos de: principios, formación de la alianza, preferencias estructurales y desempeño.
Dado que la teoría de recursos y capacidades sugiere que las empresas seleccionan a sus socios en función de la interdependencia existente entre los recursos poseídos por cada uno de ellos (Gulati, 1998); también enfatiza la maximización del valor de la organización mediante la agrupación de recursos valiosos a través de identificar el potencial de la empresa para establecer ventajas competitivas mediante la identificación y valoración de los recursos y habilidades que posee o a los que pueda acceder (Barney, 1991); además de que, según Camargo (2007), los socios están interesados no sólo en acceder a recursos valiosos por medio de la alianza, sino también a proteger sus recursos valiosos durante el proceso de gestación de la alianza; este enfoque adopta, por tanto, una orientación interna, más que externa, para la formulación de la estrategia de la empresa.
En estudios posteriores al del 2000, Das y Teng (2002) incorporan los factores exógenos (del entorno) y endógenos (de la alianza) para explicar de una manera más completa el proceso evolutivo de una alianza. En este sentido y dado que la teoría de recursos y capacidades sólo considera lo relativo al interior de la empresa (Barney, 1991, 2001) sin que se incluyan los recursos externos disponibles a través de la cooperación estratégica (Zaheer y Bell, 2005) y en base a un enfoque más amplio de esta teoría evidenciado en el trabajo de Saxton (1997), donde afirma que un análisis equilibrado sugeriría que el comportamiento de la alianza está en función del valor económico de los recursos per se y de lo probabilidad de que se forme una relación satisfactoria dentro de una estructura social, se hace necesario incluir a la teoría de redes y estructura social para explicar el fenómeno de la cooperación interempresarial.
De acuerdo a lo anterior, en tercer lugar se hace referencia a la teoría de redes sociales la cual indica que el comportamiento y los resultados de la empresa, son influenciados por la posición que ocupa en las redes interorganizacionales; en este sentido, Eisenhardt y Schoonhoven (1996) señalan que las empresas recurren a las alianzas por la cooperación estratégica y la cooperación social, la primera se da cuando la empresa es vulnerable en su posición por la carencia de recursos y las segunda se refiere a las oportunidades de negocio creadas a través de relaciones, confianza y compromiso (posición social); estas relaciones forman parte del capital social definido por van Staveren y Knorringa (2007) como el juego de las relaciones sociales que permiten a los actores ganar, mantener o ampliar el acceso a recursos económicos. En este sentido desde una perspectiva social más amplia, Messner (1999), con base en las teorías de la coordinación social, plantea que en las redes, la lógica de la negociación descansa en la habilidad de los actores para lograr compromisos y en el respeto por los intereses legítimos de otros actores, en donde la orientación a la solución de problemas involucra un proceso colectivo de aprendizaje, y en donde la búsqueda de un sistema de objetivos viables, depende de la confianza mutua y se basa en el principio de la reciprocidad. Por su parte Albagli (2001) menciona que un elemento central del desenvolvimiento de una red es la creación de confianza y reciprocidades necesarias para el buen funcionamiento de la misma, por medio de un proceso empírico y gradual donde las relaciones sociales, basada en la profundidad de interdependencia productiva y social, proveen la base para una organización de trabajo caracterizada por la cohesión social y por principios de colaboración y participación. Las firmas con más grande know how de colaboración más fácilmente desarrollan confianza y reputación a través de repetidas uniones con otras firmas (Gulati, 1995).
Definida por Schumacher (2006) como la decisión para confiar en el socio de la alianza bajo condiciones de incertidumbre y de vulnerabilidad, con la expectativa de que cada parte actuará de una manera que no sea perjudicial para la otra, la confianza de una alianza y los medios de promoverla han tenido un creciente interés especialmente en aquellas situaciones en donde la cooperación es un ingrediente vital; desde la perspectiva económica las relaciones estables de confianza, reciprocidad y cooperación son vistas como instrumentos para aceitar las relaciones entre agentes económicos y mejorar la eficiencia de formatos organizacionales tanto entre firmas y al interior de las firmas (Albagli y Maciel, 2002). Por otro lado, Kauser and Shaw (2004) muestran evidencia empírica que soporta la preposición de que el nivel de confianza será mayor en alianza exitosas que en sociedades menos acertadas.
En
el modelo conceptual que se elabora se incorporan estos conceptos (confianza,
compromiso, reciprocidad, conocimientos previos de colaboración) en un sentido
inverso al planteado, es decir como un inhibidor a la cooperación[7] haciendo alusión a la falta
de ellos.
Con la integración de estas tres teorías se considera factible la elaboración de un enfoque explicativo robusto de la cooperación interempresarial, mismo que será apreciado en el modelo conceptual que se elabora.
3. FACTORES QUE IMPULSAN
LA COOPERACIÓN
Bajo un enfoque centrado en las ventajas estratégicas que aporta la cooperación (Araiza y Velarde, 2007), en el estudio de las Pymes se encuentra evidencia empírica de que los acuerdos de cooperación surgen como una alternativa estratégica Boscherini et al. (1998), indican que ésta es utilizada frecuentemente para mejorar su competitividad. En este sentido, son varios los factores que pueden impulsar a las Pymes a cooperar; Ernst (2003) menciona que lo que impulsa a las empresas a cooperar es la creación de economías de escala y alcance; por su parte, Hoffman y Schlosser (2001) señalan que el grado de innovación se manifiesta como el elemento fundamental que determina la necesidad de cooperar; mientras que Faulkner y de Rond (2000) indican que una de las razones internas por la que las empresas efectúan acuerdos de cooperación es la de entrar rápidamente a un mercado (por no tener posibilidad de hacerlo por otros medios).
Por su parte, Albagli (2001) señala que las firmas que actúan en redes locales y pasan de pequeñas empresas individuales a sistemas integrados de empresas, pueden superar obstáculos relacionados con la capacitación, conocimiento especializado, inteligencia empresarial, logística e innovación tecnológica, las cuales son estratégicas para su dinamismo y competitividad.
Dado que existe una amplia literatura sobre las necesidades que impulsan a las empresas a cooperar, las autoras de este trabajo elaborarán posteriormente una tipología de la cooperación interempresarial basada en las necesidades que impulsan a las empresas a cooperar; misma que será considerada dentro del modelo conceptual[8] que se presenta en este artículo en la etapa cuatro que corresponde al mantenimiento y evolución de la relación.
4.
Inhibidores A
Como ya se estableció, sin lugar a dudas el concepto de oportunismo[9] dado por Williamson (1985), dentro de la teoría del costo de transacción, definido como la búsqueda del interés propio con dolo, representa un inhibidor para la cooperación interempresarial, ya que como lo menciona el autor, el comportamiento oportunista se refiere a la revelación incompleta o distorsionada de la información, especialmente a los esfuerzos premeditados para equivocar, distorsionar, ocultar, ofuscar o confundir, dejando claro que los agentes humanos no cumplirán confiablemente sus promesas de un acuerdo, cuando así convenga a sus intereses. Según Capron et al. (1998), en algún grado la valuación y el oportunismo representan el reverso de la misma moneda, en la valuación las dificultades incrementan el oportunismo potencial postcontrato, como el oportunismo potencial puede interferir con intentos para medir el valor de los recursos.
De acuerdo a la (OECD,
2000), cuando las empresas entran cada vez en más alianzas, les es más difícil
guardar el equilibrio entre ellas, por lo que algunos socios pueden ganar más
que otros y los beneficios ser desiguales. Normalmente los socios grandes
tienden a dominar a los pequeños y suelen afectarse sus relaciones cuando
alguno de ellos cambia sus estrategias inesperadamente. En relación al fracaso
de la alianza, Arino y de
En las Pymes, otra de las barreras en relación a la cooperación interempresarial se manifiesta ante la presencia de diferentes culturas de negocio que han sido usadas y fomentadas a lo largo de mucho tiempo, por lo que pueden existir dificultades para integrar y articular a las distintas empresas ya que según Albagli y Maciel (2002) “los procesos de cooperación son diversos conforme al ambiente cultural e institucional en que ocurren, no pueden por tanto ser codificados en “recetas” susceptibles a reproducción en cualquier otra localidad o región.” Por su parte Capron y Hulland (1999) mencionan que es más difícil expandir los recursos de las fuerzas de venta internacionales que los domésticos porque la diferencia en lenguaje, cultura y leyes son muy fuertes.
Sobre este aspecto, Moss (1994) observó que las compañías norteamericanas frecuentemente descuidan los aspectos políticos, culturales, organizacionales y humanos de la asociación, preocupándose más por los aspectos económicos del trato; las compañías asiáticas son las que se sienten más cómodas con las relaciones, y por lo tanto son las expertas en usarlas y explotarlas y las compañías europeas se encuentran en un lugar intermedio.
Por su parte, Vera-Cruz et al. (2002) identifican como
barreras más importantes para que las Pymes puedan encadenarse a grandes
clientes de maquila a los conceptos de calidad, entrega y servicios; volumen y
costo de capital y Villaschi (2001) indica que la capacitación industrial de
forma acelerada y descentralizada dificulta la formación de redes de
cooperación entre empresas concurrentes/ clientes/ proveedores.
En otro orden de ideas, según Villaschi (2001), se sabe que las políticas públicas pueden fomentar y dinamizar los arreglos productivos de MPYMES a través de la concientización de la importancia de la acción sistémica para la cooperación que aporta tanto a la competitividad empresarial como a la capacitación social. En el caso de la gobernación de redes local, es realizada a través de estímulos públicos-privados (Cassiolato y Szapiro, 2003). Para efectos del estudio se considera entonces un inhibidor a la falta de apoyo de políticas gubernamentales que promuevan la cooperación entre empresas. Así mismo, la alta tasa de fracasos de alianzas constituye una fuerte evidencia de que el know how de la colaboración es más escaso que la experiencia colaborativa (Simonin, 1997); sin embargo, en este estudio usa el concepto de experiencia asumiendo que las firmas tienen memoria y desarrollan el know how de la colaboración, pues como afirman Powell y Koput (1996) una vez que una firma comienza a colaborar, desarrolla la experiencia en la cooperación y una reputación como socio. En relación a esto, es importante considerar también la figura de la persona que dirige a más alto nivel la empresa y su cultura empresarial vista conforme a Ferrer (2006) como la manera de estructurar a las empresas y las estrategias que establecen para ser competitivas, pues según Vera-Cruz y Dutrenit (2005) las Pymes con mayor éxito y aprendizaje tecnológico generalmente son administradas por empresarios con experiencia, conocimiento tecnológico y visión estratégica; por lo que la falta de experiencia previa en cooperación y la falta de cultura empresarial, serán considerados en este estudio como inhibidores a la cooperación interempresarial.
Finalmente,
en base a la revisión de literatura efectuada, se pueden resumir como
inhibidores de la cooperación interempresarial
a utilizar en este estudio: la
falta de confianza, reciprocidad y compromiso entre las firmas que
cooperan; la falta de experiencia previa en cooperación; la falta de apoyo de
políticas gubernamentales; así como la diversidad en el ambiente cultural, la
falta de cultura empresarial y el oportunismo por parte de algunas de las
empresas.
5. Beneficios que obtienen las empresas al
cooperar
Ya
se ha establecido que la cooperación interempresarial debe lograr la satisfacción individual de las firmas cooperantes por lo que esto
puede ser visualizado a través de los beneficios que se obtienen en las
asociaciones efectuadas. De acuerdo a Gómez (2005), las alianzas
posibilitan a las empresas a que “puedan obtener otros beneficios como con
acceder a recursos intangibles, minimizar costos de producción, fortalecer su
posición en el mercado y minimizar costos de investigación y desarrollo.”; Díaz
et al. (2005) apuntan que los investigadores han suministrado evidencia de que
las empresas que establecen alianzas estratégicas son más rentables, ya que las
relaciones cercanas comprador-cliente ofrecen muchas ventajas técnicas,
financieras y estratégicas sobre relaciones transaccionales y sobre la integración vertical citan a (Mohr
y Speckman, 1994; Gulati, 1995; Stuart, 1997; Clos y Mollenkopf, 2004). Por su
parte Vera-Cruz et al. (2002)
encontraron que “En base a los
miembros de la asociación, el trabajo en red tiene varias ventajas como lo son:
intercambiar experiencias organizacionales, compartir contratos, compartir
máquinas, incrementar el volumen y ser una escuela de capacitación.”
Los
beneficios de la colaboración pueden ser tangibles e intangibles. Los tangibles
son: estratégicos y financieros ya que generan ganancias adicionales, mejoran
la acción del mercado y mantienen la ventaja competitiva y los intangibles son:
aprendizaje o conocimiento basado en habilidades específicas y competencias, el
aprendizaje acerca de la cooperación interfirma y el aprendizaje de cómo
comportarse cooperativamente (Simonin, 1997).
A la vez, Powell y Koput (1996) mencionan como
beneficios de la colaboración al desarrollo de la habilidad en manejar las
colaboraciones, así como al aumento de conocimiento de nuevos proyectos y la
reputación como un socio valioso.
Domínguez
(2002 p. 227, 182) indica que “Las ventajas para las empresas que subcontratan
derivadas de los proyectos que han realizado son la mejor utilización de su
capacidad de producción instalada, tener la posibilidad de realizar nuevas
inversiones y crecer, elevar la eficiencia de la mano de obra y de los
procesos, acceder a asistencia técnica y financiera, diversificar su producción
y mejorar la comercialización.”, así como “obtienen ventajas que les permiten
elevar su calidad y productividad y alcanzar niveles altos de exportación
respecto a la producción”.
En
base a la revisión de la literatura efectuada, para efectos de este estudio, se identifican como beneficios obtenidos
por la cooperación interempresarial a los siguientes: mayor
producción, incremento en la calidad de los productos, disminución de costos de
producción, complementación de procesos de producción, mejora de productos,
desarrollo de nuevos productos y
procesos, incorporación de nuevas tecnologías, disminución de costos y tiempo
en el desarrollo e innovación tecnológica, disminución del riesgo sobre la
inversión en el desarrollo e innovación tecnológica, mayor difusión, promoción
y publicidad de sus productos, incremento en la cantidad de ventas, acceso a
nuevos mercados, conservar clientes y disminución de los costos relacionados
con la venta de sus productos, incremento en el rendimiento sobre la inversión,
incremento en el flujo de efectivo, mejora en trámites de financiamiento,
mejora en sistemas de administración, acceso a apoyos gubernamentales y a
estímulos fiscales, mejora en la capacitación de sus trabajadores y desarrollo
de know how colaborativo.
5.
modelo conceptual para el estudio
del proceso dinámico de
En base a todo lo anteriormente expuesto y ya que se coincide con la idea de que la cooperación interempresarial es un problema complejo, su estudio se abordará para su mayor entendimiento a la luz de las diferentes teorías antes relatadas e incorporando el punto de vista dinámico propuesto por Ring y Van de Ven (1994), donde consideran a los acuerdos de cooperación no sólo como un proceso secuencial sino como un fenómeno cíclico, se integrarán además los hallazgos de la revisión de literatura de estudios empíricos conforme lo han efectuado recientemente en sus trabajos otros autores como:
Camargo (2007) en
base a una revisión de los estudios empíricos (de
“existen cinco paradigmas, disciplinas o
escuelas más utilizados por los investigadores
para explicar el éxito de las alianzas: teoría de costes de transacción,
teoría de redes sociales, disciplina del comportamiento organizativo, escuela
del aprendizaje organizativo y teoría de recursos y capacidades. Estos dos
últimos marcos teóricos han sido relacionados y se sugiere un complemento
importante entre ellos y su posible integración.”
y propone estudiar el fenómeno a través de un modelo ecléctico del éxito de las alianzas estratégicas basado en un enfoque de perspectiva dinámica.
Escribá (2003) presenta, en base a una revisión de la literatura, la evolución en el estudio de la cooperación entre empresas destacando los temas estudiados por los investigadores a través del tiempo (a partir de los 70s) como consecuencia de la evolución y expansión del fenómeno y de los avances obtenidos en el conocimiento en etapas anteriores, menciona que en el siglo XXI los temas de mayor interés en la comunidad científica son los procesos dinámicos marcando las tendencias en las líneas de investigación del fenómeno hacia los enfoques de perspectiva dinámica y multidisciplinar.
Senise y Parras (2005) indican que los acuerdos de cooperación “han de ser considerados y analizados como procesos dinámicos”[10] y sugieren cinco fases constitutivas del proceso de desarrollo de un acuerdo de cooperación comos sigue: 1ª. Etapa: decisión de cooperar y exploración de posibles socios, 2ª. Etapa: búsqueda y selección del socio, 3ª. Etapa: delimitación de los términos del acuerdo, 4ª. Etapa: mantenimiento y evolución de la relación y 5ª. Etapa: finalización del acuerdo.
Dichas fases son apropiadas para el presente estudio por
lo que aunadas a las teorías seleccionadas[11]
y los hallazgos de la evidencia empírica[12],
se elaboró el modelo conceptual del proceso dinámico de la cooperación
interempresarial mismo que se presenta en
Figura 1.2
Modelo conceptual del proceso dinámico de la cooperación interempresarial

Fuente. Elaboración propia
A manera de recapitulación se realiza a continuación la
explicación de
En primer lugar, en base a la revisión de literatura que se presentó
previamente en este estudio, se parte de que ya se ha establecido que la
cooperación interempresarial es una estrategia competitiva seguida por las
Pymes, siendo un proceso que están aprendiendo a desarrollar. Dicho proceso es
dinámico, detallado conforme a cinco etapas secuenciales indicadas con una
línea continua ( ), que de ser llevadas a cabo a
satisfacción de las empresas que cooperan, permite reiniciar de nuevo el
proceso de cooperación, ya sea con las mismas o con otras empresas.
La etapa uno surge con una necesidad que impulsa a la empresa a cooperar, en este momento la empresa ha identificando dicha necesidad y valora la posibilidad de llevar a cabo la cooperación, en esta fase los costos de transacción son importantes para tomar la decisión de efectuar o no la colaboración. Aquí se inicia con la exploración de posibles socios, tomando en cuenta en base a la teoría de recursos y capacidades, los recursos poseídos y necesitados por la empresa, así como los elementos derivados de la teoría de redes y estructura social como lo son entre otros la confianza y el compromiso.
La etapa dos se presenta entrelazando a la uno y la tres
pues la búsqueda y selección del socio con el que se va a cooperar se empieza a
dar desde que se identifica a la necesidad que impulsa a la empresa a cooperar,
y a la vez, en el momento de escoger el socio, se empieza a estructurar el
acuerdo de cooperación. En esta etapa nuevamente se razona sobre los costos de
transacción y los recursos necesitados y poseídos considerando sobre todo
aquellos que se van a comprometer en
En la etapa tres, se efectúa la delimitación de los términos del acuerdo, desde la teoría de los costos de transacción se toma en cuenta el tipo de contrato y los mecanismos de control que deben ser establecidos, ante la presencia del oportunismo mayores serán las salvaguardas que se presentan en el mismo, esto también se presenta a mayor presencia de inhibidores, por lo que en contraste la ausencia de ellos o la presencia de su contraparte se convierte en una fuente de reducción de costos de transacción al disminuir las salvaguardas en el acuerdo. Éste también toma en cuenta la valoración de los recursos poseídos por cada una de las empresas que cooperan en lo que también influye el oportunismo e incertidumbre, a mayor presencia de éstos elementos los acuerdos serán más estructurados. En esta etapa se considera el tipo de formalidad del acuerdo (formal cuando es efectuado por escrito e informal cuando sólo se pacta de manera verbal) y en caso de que sea formal, se distinguirá la estructura del mismo (acuerdos altamente estructurados o acuerdos contractuales).
Es hasta la etapa cuatro cuando
propiamente se llevan a cabo las actividades de cooperación interempresarial;
es aquí donde las empresas interaccionan intercambiando sus recursos y desarrollando
las relaciones establecidas en el acuerdo en búsqueda de un propósito
específico; en esta fase también pueden presentarse los inhibidores de
Finalmente, en la etapa cinco termina el acuerdo de cooperación; es
aquí donde se realiza la evaluación final del proceso de
Ahora bien, sin tratar de ser redundante, en la parte inferior de la figura se aprecian en tres bloques el cuerpo teórico que fundamenta el estudio, cada una de las tres teorías se liga al proceso antes detallado con base al soporte que aporta al estudio. Para diferenciarlas entre si se han utilizado diferentes líneas representadas como sigue:
La teoría costos de transacción.- (
) es utilizada en este estudio para explicar la
justificación de poner en marcha un acuerdo de cooperación, para seleccionar la
estructura del mismo y se toma el concepto del oportunismo como un inhibidor de
la cooperación.
Teoría de recursos y capacidades.- ( ) como ya se ha explicado, esta teoría
fundamenta el estudio de las etapas uno a la cuatro, básicamente se enfoca a
las recursos poseídos y necesitados hacia el interior de cada una de las
empresas que cooperan (interdependencia) así como a la valoración y apropiación
de los recursos comprometidos en el acuerdo.
La teoría de redes y estructura social.- ( ) enfoca el estudio hacia la probabilidad de
que se forme una relación satisfactoria entre las empresas que cooperan. Para evaluar dicha relación se incluyeron en el
modelo los conceptos inversos de confianza, compromiso, reciprocidad y conocimientos
previos de colaboración, como inhibidores a la cooperación haciendo alusión a
la falta de ellos.
Conclusiones
Se ha establecido que la cooperación interempresarial es un proceso dinámico que inicia con una necesidad que impulsa a las Pymes a cooperar y que de desarrollarse de manera satisfactoria, llevaría a las empresas a iniciar de nuevo el proceso.
La conjunción de las tres teorías (teoría de costos de transacción, teoría de recursos y capacidades y teoría de redes y estructura social) dan un soporte explicativo robusto para el estudio de la cooperación interempresarial como un proceso dinámico.
Cada una de las etapas planteadas en el modelo puede ser considerada en el estudio de la cooperación interempresarial como una dimensión o indicador (necesidades, formalidad del acuerdo, actividades de cooperación, beneficios que obtienen las empresas al cooperar e inhibidores de la cooperación interempresarial) que podrá ser compuesta por un grupo de variables.
En la agenda de investigación se sugiere establecer una tipología de la cooperación interempresarial en base a las necesidades que impulsan a las empresas a cooperar misma que sería considerada posteriormente en la etapa cuatro del modelo elaborado.
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