La cultura y comportamiento con orientación al Mercado en la  Educación Superior Pública

 

Dra. María del Carmen Martínez Serna[1]

M. A Patricia Margarita Silva Ibarra[2]

 

Resumen

 

En el estado del arte del constructo de Orientación a Mercado se han ido desarrollando dos grandes perspectivas que la gran mayoría  de los investigadores utilizan en sus estudios y que han hecho que se pueda explicar este concepto. De esta manera, desde la perspectiva de cultura se define que lo fundamental del constructo se encuentra en los valores culturales y actitudes de la organización. En cambio desde la perspectiva de comportamiento se establece  que realmente la orientación al mercado está  en lo operativo, es decir en las acciones en las que se pone en práctica por las organizaciones. Tomando como referencia el trabajo de Flavián & Lozano (2002) realizado en la Universidad Pública Española, se analiza la dualidad de perspectivas en el contexto de una universidad Pública Mexicana. En el estudio se soporta y evalúa empíricamente con una muestra de 225 docentes que ambas perspectivas se encuentran altamente relacionadas,  encontrando al igual que estudios similares una relación de causalidad entre la cultura y comportamientos orientados al mercado en el personal docente de una universidad pública, se utiliza para ello el estudio descriptivo y causal de los datos a través de estadística multivariada, utilizando el análisis estructural con el AMOS 7.0 evaluando un modelo de  primer  nivel, utilizando la técnica de modelización confirmatoria.              

 

 

 

 

 

I Introducción

Entre las contribuciones más actuales que se han realizado desde el enfoque del marketing como una filosofía o estrategia empresarial, sin duda se encuentra el concepto de orientación a mercado, y todo el estado del arte que se ha desarrollado gira en relación a este concepto. De hecho los inicios de la investigación empírica en otras naciones  se encuentran desde finales de la década de los 80’ y principios de los 90’, en el contexto mexicano es hasta el 2000 donde se inician las primeras indagaciones al respecto. A nivel mundial se han incrementado aún más los estudios  sobre el tema, prueba de ellos son los artículos en revistas arbitradas a nivel internacional sobre marketing. Sin embargo así como sucedió en el ámbito del marketing sucede en el ámbito de la orientación al mercado, ya que la mayoría de los estudios están realizados en empresas, es decir  centran sus indagaciones  en la naturaleza del concepto, en el análisis de las dimensiones, en cómo medirlo, en conocer sus antecedentes y sus consecuencias, así como algunos factores moderadores, sin embargo  los investigadores han sugerido se  debiera indagar más en los sectores sociales o públicos.

 

En la literatura empírica del tema de orientación a merado se aprecian dos perspectivas o enfoques que  la mayoría de los investigadores han adoptado en   los estudios sobre el tema. La primera de ellas   es conocida por los especialistas en el área como perspectiva cultural desarrollada por Narver & Slater (1990), en la que se mantiene la postura en relación a que lo fundamental del concepto de la orientación a mercado en las organizaciones serán los valores culturales, algunos otros indican que las actitudes también son parte esencial de este enfoque, defienden su postura señalando que no son simplemente comportamientos pues si fuera así, cualquier organización sería capaz de implementarla y en realidad en la práctica esto no sucede, estos autores en sus conclusiones ya señalaban que invitaban a realizar réplicas de su estudio en otros sectores para respaldar sus ideas. La segunda de estas perspectivas es la que se llama de comportamiento o conductual y señala que  es en los comportamientos que se practican en las organizaciones  donde realmente se puede verificar la existencia de la orientación a mercado en los negocios, los precursores de este enfoque son Kohlí y Jaworski (1990) y Jaworski y Kohlí (1993), ellos también señalan la necesidad de extender sus ideas a otros contextos.

           

Existen antecedentes que muestran evidencia de la relación estrecha que existe entre ambos enfoques, esto ya ha sido señalado por Flavián y Lozano (2002) en donde sus hallazgos señalan que existe una relación positiva  y significativa de la perspectiva cultural en la de comportamiento, indicando la necesidad de verificar sus resultados ampliando su ámbito de estudio, ya que realizaron su estudio en la universidad pública de España pero a un grupo de docentes con un perfil muy específico, siendo necesario ampliar las indagaciones a otras áreas de conocimiento y otros contextos.

 

Se espera contribuir con conocimiento sobre el tema, por tal motivo  el objetivo del proyecto de investigación en primera instancia es analizar las dos posturas o enfoques  en el contexto de la Universidad Pública en México, ubicada en el centro del país. Lo cual es relevante en la esfera  de investigación básica ya que se profundiza en el significado del constructo de orientación a mercado.

 

En segunda instancia, a través de una evaluación empírica se espera encontrar los niveles  culturales y de comportamiento de una organización no lucrativa, lo cual es relevante a fin de confirmar la teoría existente  en cuanto a las ventajas que ofrece la práctica del marketing  en organizaciones cuyo objetivo es distinto al de obtención de utilidades, es decir se realizan intercambios en los que cada parte aporta algo de valor a cambio y no precisamente con fines financieros.

 

El análisis y medición del concepto de orientación al mercado es uno de los temas de investigación que en la actualidad se reconoce de mayor interés dentro del marketing, desde el punto de vista académico como en las organizaciones, en México hace falta indagar cómo han incorporado estas prácticas las organizaciones, hasta el momento no existe evidencia en nuestro contexto, del estudio bajo las dos perspectivas consideradas, como tampoco se ha evaluado empíricamente qué sucede en instituciones no lucrativas es por ello que los resultados remitirán importancia extrema en la escena académica y práctica del marketing.          

 

 

1.1 Antecedentes

Por varias décadas, los estudiosos en la Mercadotecnia han señalado que una orientación a Mercado en las organizaciones  beneficiará  a un superior desempeño de negocios, el tema ha sido abordado desde dos perspectivas, considerando la primera perspectiva, Kohlí y Jaworski (1990) definen Orientación a Mercado como la “generación a lo largo de la organización de inteligencia de mercado, teniendo que ver con las continuas y futuras necesidades de clientes, diseminación de inteligencia a través de los departamentos y la respuesta de la organización a ellas”, se identifica a la orientación a mercado como procesos de inteligencia de mercado.

 

Por otro lado, de acuerdo a la segunda perspectiva  Narver y Slater (1990) han definido la Orientación a Mercado como la cultura organizacional, que más efectivamente y eficientemente crea los comportamientos necesarios para la creación de un valor superior  para los compradores y, además un superior desempeño. El concepto está dado en términos de tres corrientes de conducta, nombrados orientación al consumidor, orientación al competidor y coordinación interfuncional, y  argumentan que las tres, tienen la misma importancia.

 

Alrededor de 1990 la literatura de mercadotecnia  estuvo llena con estudios que se enfocan sobre la intersección entre Orientación a Mercado  y desempeño de negocios (Diamantopolus y Hart 1993; Greenley 1995; Jaworski y Kholi 1993; Narver y Slater 1990; Ruekert 1992; Caruana y Pitt 1999; Han & Kim 1998, citados por Pulendran et al. 2000).

 

En México solo se ha evaluado la orientación a Mercado desde la perspectiva de comportamientos, es decir se toma la visión de Jaworski & Kohlí (1990;1993), para medir el constructo, pero no se aborda la perspectiva cultural señalada por Slater & Narver (1994), en la presente investigación se incorpora la evaluación empírica de ambas perspectivas, además de explicar si existe una relación entre ambas, además se  ha  estudiado algunos antecedentes y consecuencias en las organizaciones lucrativas, sin verificar si esta disciplina provoca los mismos resultados en organizaciones sin fines de lucro, donde los contextos son diferentes.

 

Dentro de los antecedentes de estudios sobre el tema en México se encuentran los de Martínez Serna (2004) en el que se contrastó empíricamente el modelo de la figura 1.1 en 280 empresas, Entre los resultados más sobresalientes señala que existe una relación positiva  y significativa entre la orientación a mercado y el aprendizaje organizacional y el desempeño organizacional.

 

También se encuentra en México otro estudio realizado por Martínez Serna (2007) que muestra si el impacto de la OM hacia el desempeño organizacional   es moderado por el tipo de sector empresarial. Encontrando algunas diferencias entre los sectores, en  una muestra de 340 empresas.

 

Figura 1. 1 Modelo de Orientación a Mercado desde la perspectiva de Aprendizaje Organizacional, Martínez (2003)

                             

Comportamiento de la Alta Gerencia.

·         Postura al riesgo

·         Énfasis

 

Orientación al Mercado

·         Orientación al cliente

·         Generación de información

·         Diseminación de información

·         Respuesta a la información

 

 

Desempeño organizacional

 

 

 

 


                                                                                                                H8

                                         H2                                                                 

                                                                                                                                 H6

Estrategias de Cambio

Planeadas

Emergentes

 

 
                                           H3                                                                                            

                                                                                                                                 H6

                                               H4                              H5                              

 

Estilo de Liderazgo

·         Transformacional

 

Aprendizaje Organizacional

·         Mentalidad Abierta

·         Visión Compartida

·         Compromiso a Aprendizaje     

 
                                              

 

                                               H1                                                                                H7

                                                                             H5                                               

                                                                                                                     H9      

                                                                                                                                

                                                                                                                                                        

Fuente: Elaborada por Martínez Serna

 

En el examen de la literatura se encuentran  estudios que buscan cuáles son los antecedentes de la orientación al mercado, entre ellos los que  realizan  Kohlí & Jaworski (1990) en que   señalan tres categorías de antecedentes ordenadas jerárquicamente  para la orientación a mercado,  los cuales se etiquetan como factores de Alta Gerencia, Dinámicas Interdepartamentales, y Sistemas Organizacionales. El papel crítico del Comportamiento de Alta Gerencia, específicamente su énfasis en la orientación a mercado,  y su tolerancia al riesgo han sido señalados por Jaworski & Kohlí (1993). Harris (1998) estudió el impacto de la Alta Gerencia sobre las actividades de la organización y la manera en la cual dirigieron sus filosofías de negocios, su principal conclusión fue que la orientación  de las organizaciones es enormemente dependiente del compromiso y habilidades de la Alta Gerencia. Pulendran (2000) señala estudios que han dado evidencia de esta asociación, sugiere que es necesario el esfuerzo continuo de los ejecutivos de la gerencia si las organizaciones buscan el reto de generar, diseminar y responder a la inteligencia de mercado.  A La Orientación a Mercado se le ha ligado también como un antecedente para provocar mayores niveles de aprendizaje organizacional según estudios de  Baker & Sinkula (1999)

 

La importancia del marketing ha sido reconocida como fundamental para la “empresa”, es decir para organizaciones que persiguen fines de lucro, existen estudios que muestran tal evidencia como los realizados por  Santos, Vázquez y Álvarez, en el 2000,  quienes estudian la orientación al mercado en la estrategia de innovación, y su efecto en las empresas industriales, se encuentra además indagaciones realizadas por Santos, et al.,  en  el 2001, en la que averiguan la   influencia de la orientación al aprendizaje en la orientación empresarial: efectos sobre la competitividad.

 

Otra evidencia respecto a la indagación en empresas se encuentra  en los estudios de Bigné, Moliner y Sánchez  en (2001), quienes investigan a su vez la orientación al mercado y los  resultados empresariales. Es apreciable también los estudios dirigidos a un sector empresarial especifico como el encontrado sobre la influencia de los objetivos y  las estrategias en la industria del mueble, y  en las  instituciones financieras en donde también se han realizado estudios, tal es el caso de el estudio de la orientación al mercado y el rendimiento empresarial: el caso de la banca comercial española  realizado por Martín y Cossío (2001), y en México por Pinzón (2003).

 

En Estados Unidos Homburg & Pflesser (2000) desarrollan y prueban un modelo multivariable de orientación a mercado desde la perspectiva cultural: con resultados en desempeño de negocios, Matsuno & Mentzer (2000) estudian los efectos del tipo de estrategia en la orientación a mercado y la relación con desempeño. En Australia,  Mavondo & Farell (2000) estudian por su parte la medición de la orientación a mercado: para conocer las diferencias entre el mercado de negocios y el mercado de consumo. Pulendran, et al. (2000) replican los estudios de Jaworski & Kohli  realizados en E. U en 1993,  en Australia a fin de conocer los factores antecedentes de la orientación al mercado, y su relación con el desempeño empresarial en su contexto.

 

Los estudios y resultados mencionados nos indican que se ha abordado empíricamente en distintos sectores empresariales, sin embargo aún que se ha incrementado estudios en el tema se aprecia muy poca evidencia internacional en la que se muestre la incorporación de la práctica del marketing en las organizaciones no lucrativas, al respecto en la revisión literaria se encuentra un estudio realizado en España denominado “la orientación al mercado de los gobiernos locales como respuesta a los desafíos estratégicos para la promoción del turismo mediterráneo.” El caso de la comunidad Valenciana  realizado por Cervera, et al (1999) en donde se busca evidencia  de los beneficios en organizaciones gubernamentales.

 

   Otro estudio es el análisis de la relación entre la actitud y el comportamiento orientado al mercado en la universidad española realizado por Flavián y Lozano (2002)  en el que también se busca evidencia en cuanto al uso de la orientación al mercado en instituciones educativas, que no buscan fines de lucro.

 

Flavián y Blanco (2005) presentan un análisis  de los trabajos realizados recientemente  en los que se observa que las organizaciones no lucrativas requieren estar orientadas a mercado, como una forma para mejorar  sus relaciones con clientes y la obtención de sus objetivos, sobresalen los siguientes estudios. “Balabanis, Stables y Phillips (1997), estudian a 200 organizaciones no lucrativas midiendo el grado de adopción del concepto de mercadotecnia y su influencia en los resultados,  Álvarez, Santos y Vázquez (2002) su  trabajo consiste en caracterizar la orientación a mercado en el caso concreto de las organizaciones no lucrativas, considerando las dos perspectivas; Los trabajos sobre orientación al mercado realizados por Caruana, (1998); Cervera, Sánchez y Gil (1999) y Cervera, Mollá y Sánchez (2001). Estos autores aplican teorías de la orientación al mercado a las administraciones públicas españolas; otros autores han estudiado el  concepto de la orientación al mercado en la gestión hospitalaria sin ánimo de lucro y las organizaciones dedicadas a actividades artísticas y culturales.”

           

En otro orden de ideas  y de acuerdo a la revisión literaria e intentando hacer aportaciones a la teoría del marketing, es importante considerar que en la mayoría de los estudios los investigadores se ubican en alguna de las dos perspectivas mencionadas (cultural ó conductual), descartando después de su selección la otra en sus estudios,  aunque es evidente la estrecha relación en ambas.

 

En México no existe evidencia del estudio tomando ambas perspectivas en todas  sus dimensiones, ya que los estudios hasta el momento abordan el tema desde la perspectiva de comportamiento. De acuerdo a lo anterior se encuentra una brecha en el conocimiento en las organizaciones y en la disciplina en México que indica la posibilidad de aportar conocimiento valioso en teoría, pero además en la práctica de estos esquemas u orientaciones filosóficas en instituciones no lucrativas,  específicamente en el esquema de la universidad pública, a fin de lograr altos niveles de desempeño para la obtención de fines sociales y académicos.             

 

Bajo otro punto de vista, Flavián y Lozano (2002)  señalan que “ha existido una polémica en el mundo científico del marketing en cuanto a cuál enfoque, el cultural  ó  el de comportamiento resultan más adecuados para analizar la orientación al mercado de una organización”. La propuesta que ellos  desarrollaron en su investigación  considera  que “una orientación al mercado genuina deberá ser constatada tanto a través del análisis de las actitudes como de los comportamientos”, ya que ambos (cultura y comportamientos) deberían de estar estrechamente relacionados y ser inseparables, sin embargo en los estudios realizados sobre el tema los investigadores toman o una perspectiva u otra, Flavián y Lozano (2002) dan evidencia empírica sobre esta estrecha relación, motivando a otros investigadores a verificar esto en otros contextos, por lo que el interés de este estudio es contribuir a éste nuevo planteamiento que ha surgido en la disciplina del marketing en cuanto al tema de orientación a mercado.   

   

De acuerdo a lo anterior se plantea el siguiente objetivo general:

Evaluar en una Institución de Educación Superior Pública si los niveles culturales de orientación al mercado influyen positivamente en los niveles de orientación a mercado  desde la perspectiva  de  comportamiento y los siguientes  objetivos específicos: a) Describir los niveles de Cultura de orientación al mercado en la institución de Educación Superior Pública. b) Describir los niveles de Comportamiento de orientación al mercado en la Institución de Educación Superior Pública. c) Explicar la relación entre la cultura y el comportamiento orientado al mercado en una Institución de Educación Superior Pública.

 

1.2       Perspectiva Cultural  de la Orientación al Mercado                     

Los autores que  han abordado como cultura a la orientación a mercado son Narver & Slater, quienes señalan que está compuesta por tres elementos: orientación al cliente, orientación a la competencia y coordinación interfuncional;   de acuerdo a estos autores una cultura organizacional orientada a mercado  es aquella que de manera más efectiva y eficiente crea comportamientos, valores y creencias así como los supuestos necesarios para que internamente se pueda generar la colaboración necesaria en la creación de valores superiores para los compradores, y  además obtener un mejor desempeño en la empresa.  

De acuerdo a Narver & Slater, la orientación al cliente tiene que ver con un  profundo   conocimiento y comprensión de los compradores al que sirve la organización  con el objetivo de poder crear valor para ellos. La orientación al competidor, tiene que ver con la idea de que la organización entienda las fortalezas y debilidades, como de las capacidades y estrategias de largo plazo de los competidores actuales y potenciales. La coordinación interfuncional se refiere a que todas las funciones de forma integral utilicen y coordinen sus recursos para  crear valor superior a los clientes meta.  De acuerdo al análisis de la literatura realizada por Martínez 2004, señala  la perspectiva de cultura  en la que Narver & Slater   desarrollan a su vez la escala MKTOR, para medir la orientación a mercado en la que se incorporan las dimensiones de la orientación al cliente, la orientación a competencia y la coordinación interfuncional.

   

1.3 Orientación al mercado desde la perspectiva del comportamiento.            

Desde otro enfoque existe en el tema de la orientación a mercado quien da un mayor énfasis a las actividades de comportamiento en la organización para que se desarrolle, Kohlí y Jaworski (1990) señalan que es necesario  que uno o más departamentos se comprometan en actividades de generación de información, engranadas y dirigidas hacia el desarrollo y comprensión de las necesidades actuales y futuras de los clientes y los factores que los afecten; que se comparta  la información a través de los otros departamentos, que se comprometan todos en las actividades para conocer y responder a los clientes.  En este sentido en la literatura sobre el tema existe todo un grupo de investigadores que se adhieren a la perspectiva  generada por Kohlí y Jaworski en 1990,  que señala el énfasis que debe poner una organización en sus sistemas en cuanto a tres actividades importantes; la generación de inteligencia,  la diseminación de inteligencia, y la respuesta a esta inteligencia de mercado.

 

La generación de inteligencia  es una dimensión dentro del constructo de orientación a mercado, pero no es tan simple como su nombre lo pudiera parecer, es un concepto que debe abarcar no sólo el enunciar las necesidades de los clientes, si no que además de ello se deben tomar en cuenta  cuáles son los factores que de manera independiente tienen influencia en las necesidades que determinan  los clientes, el conocimiento de ellos permitirá anticiparse o adecuarse a ellas. La diseminación de inteligencia,  como otra dimensión de la perspectiva conductual de orientación a mercado tiene que ver con las acciones en las que la información que se generó se comparta con todos los miembros de la organización, como ya se comentó la orientación a mercado es tarea de todos en la organización, si ella quiere adaptarse a este sistema deberá  comunicar y diseminar la inteligencia de mercado que ha obtenido a los demás departamentos, en otras palabras es un proceso en que las ideas  provenientes del mercado las deben hacer suyas los demás miembros de otros departamentos de la organización, la respuesta es la tercera dimensión de la orientación a mercado desde la perspectiva conductual y abarca las acciones tomadas por la organización en concordancia con la información generada y comunicada en la empresa. Las acciones de respuesta marcan  de alguna manera la eficiencia con la que se desarrollan acciones de orientación a mercado ya que aquí se conjugan las otras dos actividades de generación y  diseminación , es decir  si no hay una respuesta oportuna y adecuada el avance en una orientación a mercado es mínimo. La respuesta a la inteligencia de mercado incluye una serie de actividades con los que los practicantes comúnmente  están más relacionados y sobre los que se enfoca el área de marketing cotidianamente,  es decir con las actividades en el diseño de la mezcla o estrategia para servir a un mercado. De acuerdo al análisis de literatura de Martínez 2004, se señala que Jaworski  & Kholi  en 1990 desarrollan la perspectiva conductual  y con ella se genera la escala MARKOR para medir el constructo, se dimensiona la escala de acuerdo a la generación, diseminación y respuesta de esta  inteligencia de mercado las enfocan  en función a los participantes  de mercado como  los competidores, proveedores y compradores. 

1.4 La educación superior en México

En México la  política de apoyo a la educación superior consideraba  el financiamiento de las Universidades públicas con recursos crecientes en función de las necesidades cada vez mayores de las instituciones, sin embargo, a partir de la transformación de la educación superior y su orientación hacia la búsqueda de la calidad, los criterios de entrega de recursos también se han cambiado.  Hoy los recursos más importantes se entregan en función de la evaluación, a través de partidas extraordinarias que comúnmente se conocen como PIFI’s, y otros programas federales que se entregan sólo a las instituciones que demuestran  eficiencia en sus programas y en su desempeño global.

 

Es importante considerar que en el campo educativo existe una diferencia que lo hace complejo ya que se debe considerar que cumple múltiples objetivos, pero además de ello al ser considerado un servicio no se deberá perder de vista a todas las partes que deberá procurar satisfacción, entre ellos a los alumnos, quienes reciben directamente el servicio, a la sociedad ya que al ser en su caso instituciones públicas están cumpliendo una función social al entregar la sociedad recursos para preparar a jóvenes ciudadanos, y además también se da servicio a empresas quines esperan recibir jóvenes preparados de acuerdo a las necesidades particulares de cada sector.

 

Existen diversos conceptos de Educación Superior algunos señalan que es el conjunto de estudios o la  formación impartida por una universidad u otro establecimiento de enseñanza que este acreditado por las autoridades del Estado como centro de enseñanza superior, o también como todo tipo de estudios de formación en el nivel postsecundario, impartidos por una universidad u otro establecimiento de enseñanza acreditada. En  las definiciones  básicas de la UNESCO, se señala como  la misión de la educación superior el educar, entrenar, investigar y dar servicios a la comunidad, bajo este enfoque,  la educación cumple principalmente una función social. Para la UNESCO, las relaciones de la institución de educación superior y su entorno,  deben basarse en orientaciones a  largo plazo, y en las necesidades sociales, así como en las culturas propias y en la protección del medio ambiente.

 

En toda América Latina en fechas recientes, se han implementado esquemas de evaluación y acreditación de la calidad y la excelencia, de hecho, las políticas educativas de casi todos los países son similares en cuanto a la búsqueda de la calidad no solamente de sus programas educativos si no de sus procesos, se requiere mayor eficiencia dado los recursos cada vez más escasos, debido al incremento de la matrícula... Este enfoque ha generado acciones encaminadas a la diferenciación de los sistemas de educación superior en base al reconocimiento de sus programas educativos por organismos externos, los cuales los evalúan y dictaminan si serán o no acreditados, con ello viene el reconocimiento y la diferenciación, condicionando a ello el acceso a fondos públicos y apoyos especiales. En esta tendencia, México puede ser considerado entre los países que en la actualidad cuentan con un sistema de educación extenso y consolidado, donde los mecanismos de acreditación y aseguramiento de calidad están relativamente avanzados. Sin embargo no todas las universidades han respondido con rapidez a estos nuevos esquemas, es evidente que existen ciertas culturas y comportamientos que explican estas diferencias. Es por ello que se seleccionó una Universidad en los primeros lugares a nivel nacional en cuanto a calidad dentro de las instituciones de educación superior públicas.  

 

1.5 La relación entre el enfoque cultural y comportamental

Retomando el análisis de Flavián, B. y Lozano, V.  (2002)  respecto a la dualidad existente entre la perspectiva cultural y la perspectiva de comportamiento de la orientación al mercado, podríamos rescatar lo siguiente. Los estudiosos del enfoque cultural señalan que los valores, creencias y normas de funcionamiento constituyen las fuentes principales de influencia para el comportamiento organizativo manifestado (Houston, 1986; Hooley, Lynch y Shepherd, 1990, citados por   Flavián, B. y Lozano, V.  2002), de acuerdo a ellos “un análisis de orientación al mercado debería centrar la atención en los valores, creencias y normas que rigen la organización”.  Los que se ubican en la perspectiva comportamental “consideran que la verdadera prueba para concluir la existencia de una determinada cultura, es la efectiva observancia de un comportamiento organizativo  acorde con la cultura que postula, entre ellos están Jaworski & Kohli en su planteamiento de1990, según cita Flavián y Lozano;  señalan que "existe una complementariedad de ambas perspectivas de análisis, en su análisis contrasta con éxito la hipótesis de que una auténtica orientación al mercado exige que la faceta cultural se encuentre estrechamente relacionada a la de comportamiento.  “La evidencia presentada por Álvarez presenta una tercera alternativa de análisis en la orientación al mercado, ya que no se enfoca en una de las perspectivas tan ampliamente defendidas y discutidas por los estudiosos de marketing, en ella se considera que una verdadera orientación al mercado deberá ser constatada tanto a través del análisis de las actitudes  (cultura) como de los comportamientos (operativa), ya que ambos deberían de estar estrechamente relacionados y ser inseparables. Algunos estudios que soportan estos planteamientos son el de Avlonitis, G, J, Kouremenos y Gounaris (1993) y (1999), Diamantopoulos y Hart (1993).” Flavián y Lozano (2002)